La ironía de Churchill era proverbial
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En noviembre de 1941, respondiendo a un parlamentario conservador, que había criticado al Gobierno (algunos tratadistas han dicho que se trataba de Sir Waldron Smithers, pero en las actas del Hansard – algo así como nuestro Diario de Sesiones del Congreso – se cita a Sir George Broadbridge) Churchill le respondió: “En la China imperial existía la costumbre, de que todo aquel que deseara censurar al gobierno, pudiera hacerlo. Y lo cierto es que sus palabras, no sólo se escuchaban con un grandísimo respeto – a condición de que, una vez pronunciadas, tuviera el detalle de suicidarse – sino que no se emprendía, ninguna otra acción contra él. Esa costumbre me parece muy sabia, desde muchos puntos de vista, pero desde luego, yo sería el último en sugerir, que se aplicara hoy con efectos retroactivos”.
A la una de la madrugada del día 8 de diciembre de 1941, una vez puesto en contacto con el Presidente Roosevelt, tras el ataque japonés a Pearl Harbor, Churchill le envía una nota, al encargado de negocios japonés en Londres, para comunicarle que Gran Bretaña le declara la guerra al Japón. Churchill termina la nota con estas palabras: “Tengo el honor de considerarme, señor, con todo respeto, su humilde servidor, Winston S. Churchill”
Acabada la guerra, Churchill comentará: “Hubo personas que no juzgaron grato ese estilo ceremonial. Pero, a fin de cuentas, cuando uno se dispone a matar a un hombre, no cuesta nada mostrarse educado”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.