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El Nilo Azul. James Bruce. II


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Bruce tenía por entonces 24 años. Diríase que la tragedia del fallecimiento de su esposa, tuvo el efecto de desvelarle su propio yo; a partir de ese momento jamás titubeó. Ansiaba viajar en solitario, tanto como James Boswell la vida social de Londres. Su inclinación por África y las tierras meridionales, parece haber sido instintiva. Ni siquiera la muerte de su padre, en 1758, logró hacerle volver.

Durante los años siguientes, la vida de Bruce es la de un joven talento, realizando el “Grand tour” (que realizaban por Europa, los jóvenes de buenas familias, en el siglo XVIII). Estudia manuscritos árabes en El Escorial navega por el Rin; se bate en duelo en Bruselas; hace dibujos de las ruinas de Italia y, por último, los ministros de Jorge III, le encuentran empleo como cónsul británico, entre los piratas de la Berbería, en Argel. No era un puesto fácil. El Bajá Ali, bey de Argel, era una anciano sensual y cruel, que no paraba mientes, en arrojar a un cónsul extranjero a la cárcel, o en esclavizar a la tripulación de un barco visitante. Bruce, presumiblemente, sabía dónde se metía, pero ya barruntaba planes, para alcanzar las fuentes del Nilo – ese misterio que durante 2.000 años había sido, afirmaba, “un desafío para todos los viajeros y, un oprobio para la geografía – y Argel era un paso en esa dirección. En junio de 1762, a los 32 años, llega a Argel, equipado con dos cámaras oscuras, para dibujar ruinas y, diversos instrumentos astronómicos, para trazar el derrotero, de sus viajes por África.

Pero las cosas andaban mucho peor, de lo que podía haber imaginado: el bey, furioso con el embargo de unos de sus barcos por los ingleses y franceses, buscaba sangre. Durante los primeros meses de su desempeño como cónsul, Bruce vio cómo se llevaban al representante de Francia encadenado. Su propio ayudante, Forbes, fue amenazado con “mil palmetazos en las palmas de los pies” y, corrió a esconderse y, Bruce mismo, apenas se arriesgaba a salir. Cuando consiguió una audiencia con el bey, uno de los oficiales de la corte, fue estrangulado en su presencia. Bruce aguantó dos años, hasta que el gobierno inglés, le autoriza a abandonar el opuesto y, proseguir su viaje a oriente.

El año 1768, cuando contaba 38 años, le sorprende en El Cairo, ataviado como derviche, en compañía de un joven secretario italiano, llamado Luigi Baluigani. Por fin tenía su gran proyecto a la vista: remontar el Nilo, hasta los ignotos alcázares de Etiopía. Habían transcurrido más de 70 años, desde que C. J. Poncet visitara el país. Y después de que Bruce hiciera lo mismo en 1771, pasarían otros treinta años más, antes de que cualquier europeo, penetrara en el interior del país. El secretario Luigi Balugani moría en Gondar, de modo que Bruce es el único testigo ocular, de lo que a uno y otro aconteció allí. Su relato no puede ser contrastado. Como Marco Polo, nos cuenta una historia, con una fuerte componente personal.

A la vuelta, señala su biógrafo Francis Head, habla al público “de gentes que llevaban aretes en los labios y, no en las orejas; que se untaban, no con grasa de oso o pomada, sino con sangres de vaca; que en lugar de comer carne podrida picante, se relamían con la fresca sanguinolenta. Describe una inmoralidad terriblemente repugnante, porque era muy diferente de la suya. Habla de hombres que dan caza a otros hombres, de madres que no habían vivido diez inviernos y, pinta muchedumbres humanas, y manadas de grandes animales, huyendo despavoridos, ante un ejército de diminutas moscas. Resumiendo, les contaba la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; pero los hechos relatados eran demasiado fuertes”.

Existía sin embargo otro obstáculo, al éxito del viaje de Bruce. Estaba firmemente apegado, a la errónea idea de que el Nilo Azul era la corriente principal y, el Blanco un afluente. Mo obstante, esto apena tenía importancia; en aquel tiempo todo viaje por África, aportaba algo al saber humano y, el Nilo Azul no era ni con mucho, menos interesante que el Nilo Blanco.

Pues eso.

(Continuará.)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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