Mecánica cuántica. Los doctores del Espín. VI
Aunque Wolfgang Pauli había echado un vistazo, al número de octubre del “Philosophical Magazine”, no había prestado la suficiente atención, no obstante, al artículo de Edmund Stoner. Por eso, aun sin presentar especiales habilidades atléticas, Pauli fue corriendo a la biblioteca para leerlo, apenas se enteró de que, en el prefacio de la cuarta edición de su manual “Atomic Structure and Spectral Lines”, Arnold Sommerfeld mencionaba su artículo. Pauli comprendió que, para un determinado valor de n, el número de estados energéticos disponibles del átomo, que un electrón puede ocupar, es equivalente a todos los posibles valores, que pueden asumir los números cuánticos k y m y, es igual a 2n². La regla de Stoner transmitía la serie correcta de números 2, 8, 18, 32… de los elementos que componen las filas de la tabla periódica. Pero ¿por qué era el número de electrones de una capa cerrada, dos veces el valor de N o n²? Pauli descubrió, que la respuesta era un cuarto número cuántico, que debía ser asignado a los electrones en los átomos.
- Publicado en Tribuna Libre