Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Uno de los miembros más destacados de la expedición en busca de las fuentes del Nilo, debía de ser Steinhauser (nada que ver con el famoso ciclista). Era crucial que viajase en la expedición un hombre con sobrados conocimientos de medicina, ya que habían de internarse por un territorio en el que las enfermedades más diversas, las fiebres tropicales de distinto índole, estaban a la orden del día. Steinhauser y Burton se conocían perfectamente, y entendían al detalle sus respectivas idiosincrasias, aparte de tener algunos intereses en común (como Las mil y una noches). Steinhauser era asimismo un estupendo lingüista: al contrario que Speke, dominaba el árabe y otras lenguas occidentales.
Richard Burton también se había mantenido en contacto con un misionero alemán Johannes Rebmann, que había acompañado al doctor Krapf (“uno de los más conocidos viajeros que habían recorrido Abisinia”, según Burton) y que con él había visto la cumbre nevada del monte Killma-njaro (tal como lo escribía Burton). Rebmann vivía entonces en una misión situada a unas ochenta millas al interior partiendo de Mombassa y, trabajaba bajo los auspicios de la London Missionary Society. De la cual Burton consiguió una carta en la que se relegaba a Rebmann de sus funciones, en el supuesto de que deseara unirse a la expedición. Y el cuarto hombre era Speke, siempre y cuando lograse obtener el permiso del ejército.
A finales de verano de 1856 apareció la obra de Burton sobre Somalia, Primeros pasos por el este de África, aunque tanto su escritura como su publicación fueron notablemente apresuradas. A su autor no lo dio ningún dinero, si bien se lanzó una segunda edición. A la muerte de Burton, la obra fue reimpresa en varias ocasiones. Se trataba de una obra importante. La primera edición constaba de casi setecientas páginas, con mapas e ilustraciones a color, aunque dos de sus cinco apéndices causaron cierto revuelo. El Apéndice IV fue omitido en el último minuto por la casa editora sin aducir ninguna explicación. Se trataba de una nota de cuatro páginas de extensión, en latín, acerca de la práctica de la infibulación entre los somalíes.
Sin embargo, fue el Apéndice I – el diario de Speke reescrito por Burton – el que causó la mayor de las controversias. En su propio texto, Burton había insinuado que Speke, pese a recibir un encargo importante y sencillo de cumplir, había fracasado, sin alcanzar siquiera Ouadi Nogal, objetivo de su misión. Speke se sintió más dolido aún. Pero se sintió más dolido aún, por no haber recibido ningún ingreso debido a la venta del libro, aunque tampoco Burton hubiese ganado nada, ya que el libro no se vendió, hasta después de la muerte de Burton. Estos desaires, junto con otros reales o imaginarios por igual, iban a generar el rencor de Speke.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.