Estados Generales. II
¿Qué iba a hacer el Tercer Estado, que se había quedado inmóvil? La situación era bastante peliaguda para sus diputados. Rechazar enseguida y abiertamente el voto por estamentos, era precipitarse en la ilegalidad, en la revolución. Algunos de sus componentes, ya estaban dispuestos a ello, como los del Delfinado, o los bretones, pero no todos. Por el contrario, ninguna voz se alzó para abogar por la obediencia o por la tradición; se decidió pues esperar. El Tercer Estado se cuidó mucho de no constituirse en asamblea, de no darse ningún reglamento, ni de constituir Mesa. Pero, síntoma significativo, volvió para darse otro nombre el día 6. Como si su nuevo nombre, le purificase de una humillación secular, sus representantes serían, de ahora en adelante, los “diputados de los comunes”.
- Publicado en Historalia