Física clásica y moderna
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En abril de 1900, el escocés William Thomson (más conocido como Lord Kelvin) dio una conferencia sobre los problemas existentes, en relación con el éter y el cuerpo negro, a los que se refirió, de manera metafórica, como la presencia de dos “nubes” en las teorías de la luz y del calor. Lo que no se imaginaba Lord Kelvin, era que esas nubes traerían consigo, el surgimiento de dos nuevas teorías físicas, que establecerían los límites de validez de la física conocida hasta ese momento.
Desde las primeras décadas del siglo XX, se ha hablado de física “moderna”, para referirse a las dos nuevas teorías de la relatividad y de la mecánica cuántica. La física desarrollada anteriormente, desde los tiempos de Newton, se conoce como “clásica”. Pero eso no significa que sea antigua u obsoleta: es la física que sigue necesitándose, para entender la mayoría de los fenómenos de la vida cotidiana, para explicar los movimientos planetarios, o para construir un puente, por ejemplo.
La física clásica sigue siendo suficiente, siempre que las velocidades involucradas, sean más pequeñas que la de la luz, de lo contrario, es necesario utilizar la teoría de la relatividad. La física clásica también es suficiente, siempre que las escalas típicas de los sistemas considerados, sean mucho mayores que las escalas atómicas; si no es así, es necesario recurrir a la mecánica cuántica.
Además de fijar límites a la física clásica, la relatividad y la mecánica cuántica, trajeron consigo una profunda revisión de conceptos anclados en nuestra intuición. Las ideas “clásicas” de espacio y de tiempo, de partículas y ondas, del principio de causalidad… etc. tuvieron que ser modificadas, abandonando ideas desarrolladas hasta entonces, por eminentes filósofos y científicos.
En los inicios de la mecánica cuántica, creo que nadie se pudo imaginar, la ingente cantidad de aplicaciones que derivarían de ella. Ordenadores, teléfonos móviles, lectores de DVD… todos ellos dispositivos electrónicos, sin los que no se puede concebir el siglo XXI. Productos de tecnologías basadas en semiconductores o en láseres que, a su vez, se han desarrollado gracias al conocimiento proporcionado, por la mecánica cuántica. Como dato para tener una idea de su importancia en nuestra vida diaria, se estima que un 30% del producto interior bruto de Estadios Unidos, está relacionado con aplicaciones de la mecánica cuántica.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.