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¿Un escudo constitucional?


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

John Gray utiliza el término “Irrealidad”, para describir la sensación que nos acompaña, cuando desaparece de repente, un mundo que nos era familiar. Lo utiliza concretamente Gray, para describir como Occidente, sin ni siquiera percatarse, ya no es el motor de la historia. Y es vital, me parece, entender donde estamos, y lo que realmente amenaza, a esa forma de vida tan nuestra, que merecería la pena defender.

Por eso fue tan revelador – escribía Máriam Martínez-Bascuñán – el “desmelene” de Guy Verhofstad (liberal en el Parlamento Europeo) interpelando a un estupefacto primer ministro polaco, sin escatimar envenenados dardos, en su denuncia del “juego siniestro” del mandatario polaco, impulso de esa nueva “amenaza existencial” para la Unión, pero muy especialmente para los ciudadanos polacos, que implica el último fallo, de su Tribunal Constitucional.

A mi personalmente la situación me preocupa, pues no sólo se invalidan, los artículos que justificaron el “Brexit”, sino que se deja de reconocer, la supremacía del derecho comunitario, y el control de los tribunales europeos, sobre las jurisdicciones nacionales. Es de hecho, un ataque directo a toda la arquitectura existencial de la Unión, y lo que está en juego, es la idea misma del orden liberal, el respeto a las reglas y al Estado de derecho, los contrapesos que evitan que un partido, en este caso el PIS polaco, acumule tanto poder, que pueda permitirse remover los obstáculos institucionales. Todo eso, es lo que algunos llamamos populismo y nostalgia de la soberanía nacional, o sea, una pugna contra la idea misma de democracia.

Lo peor, es que se trata de una guerra, que parece rabiosamente de moda. La vemos, señalaba Verhofstad, en los fallos del TC polaco, “politizado” ¿a alguien le suena? por un primer ministro, para quien el poder es más importante, que las reglas y la voluntad de la ciudadanía, a la que dice representar. Esa relativización de la democracia de quien la juzga disfuncional, frente al consentimiento informe de la tribu. Y tiene mucho que ver, con un viejo rescoldo teológico: el ejercicio del poder soberano – que nunca fue tal – dentro de las soñadas fronteras nacionales.

Fue, recordémoslo, el impulso del “Brexit” y del “procés” catalán, la base de la larga ola reaccionaria, que ahora se renueva en la campaña presidencia francesa. Según “Le Monde”, todos los candidatos de derecha, parecen estar dispuestos, a suspender las garantías del Estado de derecho, en nombre de la “soberanía nacional y la lucha contra la inmigración”. Los hay que piden para Francia “un escudo constitucional”, para recuperar “nuestra capacidad de maniobra”. Leer “Sonámbulos”, de Christopher Clark, en los que describe a los líderes políticos de la Primera Guerra Mundial, como “obsesionados con sus sueños, pero ciegos ante la realidad de los horrores, que ellos mismos estaban a punto de engendrar”.

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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