Royal Geographical Society
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Por su propia arquitectura y decoración interior, el edifico de 4 pisos del número 1 de Saville Road, sede de la “Royal Geographical Society” desde 1871 hasta 1913, encarnaba el imperialismo victoriano. El montante en forma de abanico, situado encima de la puerta principal, representaba los hemisferios; los cristales curvos, separados por emplomados, representaban los paralelos y meridianos del globo.
Al entrar, los visitantes contemplaban, grabados en paneles verde oscuro, los nombres de quienes habían obtenido medallas de oro de la Sociedad. En el interior estaba la Sala de los Mapas, de techo de vidrio, la “Meca de todos los verdaderos geógrafos, el puerto de todos los viajeros”. Allí los hombres “que iban a borrar la palabra “Inexplorado”, de lo mapas de los continentes, se prepararon para realizar sus tareas. Allí se colorearon los “espacios en blanco” del mundo, allí se bautizaron cascadas y ríos, con nombres de miembros ilustres.
Fue en la Sala de los Mapas de la Sociedad, donde el cuerpo sin corazón del doctor Livingstone, envuelto en algodón estampado, colocado en un cilindro de corteza y, transportado en un viaje de dos años, desde el centro del África ecuatorial, por sus dos devotos compañeros Susi y Chuma, yació en la capilla ardiente durante dos días, en su camino hacia el lugar de su reposo final en la Abadía de Westminster.
Con el cambio de siglo, se fue perdiendo el interés por África. El aventurero tropical victoriano había sido reemplazado, en los focos del espectáculo, por el explorador polar eduardiano: vikingos con nombre como Nansen, Amundsen y Nordenskiöld y, talentos locales como Shackleton y Scott. No obstante, lo dicho, sus principales rivales eran los exploradores del Himalaya, que siguieron acaparando la imaginación pública y, una buena proporción, de las medallas de oro de la Sociedad.
En la era de los descubrimientos científicos, las reuniones de la Sociedad, antes dedicadas a conversaciones sobre las fuentes del Nilo, retumbaban ahora, con debates de una naturaleza más arcana: proyecciones trigonométricas, observaciones con teodolitos, e inspecciones con plancheta, para levantar perfiles topográficos.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.