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⮕ APÓYANOS

Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

¿En qué se podían ocupar las interminables horas, los días infinitos que tardó la Expedición de Somalia en prepararse? En mujeres, en el estudio de las lenguas… Aquello hubo de ser una vida muy desazonadora para un hombre que había descubierto que aquí: ”La literatura se reduce al dominio del arte necesario, para expresarse en la jerga en que hablan unos salvajes semidesnudos. El contacto social está aplastado por las habladurías; a duras penas es posible dirigirse a una dama y, mantener intactas al tiempo su propia reputación y la de uno mismo”.

Heráclito. V

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Se trata de alentar un pensamiento flexible, capaz de “dialogar y negociar” con lo real, lo que requiere, de entrada, que se eviten dos ilusiones:

Talleyrand. La Revolución, al fin. VII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cuando en noviembre se puso en marcha la disposición, por la que los ingresos de la Iglesia pasaban al Estado, lo gerifaltes de la misma renovaron sus ataques, a lo que Charles-Maurice respondió que, prejuicios aparte y, viendo hacia donde se encaminaba la situación, acababa de salvar a la Iglesia en Francia: “Estoy convencido, escribió, de que la medida tomada era el único medio, para salvar al clero del destino funesto que le esperaba”. Con ella había evitado, aseguraba, la eliminación de toda la Iglesia, como había hecho Cromwell en la vecina Inglaterra. Es muy posible que tuviera razón y, fuerza es reconocer, por si puede servir de atenuante al “desmán”, que fue también el detestado obispo de Autun, convertido en ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón, la pieza esencial en la negociación del Concordato de 1801, para escándalo de auténticos liberales como Mme de Staël.

Incertidumbre. Una audacia impensable. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En julo de1914 Niels Bohr puso en marcha la cuestión del átomo. Con su hermano menor Harald, un matemático prometedor, viajo a Alemania para presentar sus ideas en Gotinga y Múnich. La universidad de Gotinga, en pleno centro del país, era un formidable centro, tanto de matemáticas puras como de física matemática. Carl Friedrich Gauss, uno de los grandes matemáticos de todos los tiempos y, un físico digno de mención también, había enseñado allí durante muchos años, hasta su muerte en 1855. Pero, a principios del siglo XX, Gotinga había sucumbido a la estrechez de miras que, con frecuencia, aflige a las grandes instituciones debido a una leyenda (pensemos en Cambridge en la generación de los dos Newton siguientes).

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XIV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

A pesar del aprecio que Richard F. Burton dispensó a las mujeres somalíes, tuvo que añadir que “En general, las mujeres somalíes son frías de temperamento, a resultas de una serie de causas tanto naturales como artificiales…”. Descubrió que las somalíes, sin excepción, al igual que las mujeres de Egipto y Arabia, habían sido sometidas a la infibulación, a la costura de los labios de la vagina. En un apéndice a Primeros pasos, titulado: “Breve descripción de ciertas costumbres particulares”, que trata de la escisión o circuncisión del clítoris y de la infibulación, finge haber obtenido el material de dos exploradores que le precedieron, W. G. Browne, que ya en 1802 había mencionado la excisión del clítoris entre los cristianos de Abisinia y los musulmanes de Egipto y, Ferdinand Warne, que hizo lo mismo en 1842, en un relato de sus viajes por el Nilo Azul. Sin embargo, difícilmente podía ser de segunda mano la información que maneja y aduce Burton:

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XXIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Concluida la entrevista y, tras repetir las formalidades del principio, Burton y sus acompañantes fueron conducidos a una casa en la que había de residir los siguientes 10 días. Se les daría de comer tres veces al día, alimentos traídos de las cocinas del propio gobernante.

El átomo y los atomistas. VIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

También Diógenes de Oenoanda dice: “Si alguien recurriese a la doctrina de Demócrito para afirmar, por una parte, que lo átomos a causa de sus colisiones mutuas, no tiene libertad de movimiento y, que, por otra parte, todas las cosas parecen moverse, necesariamente hacia abajo, nosotros le diríamos: “¿Acaso no sabes, seas quien seas, que los átomos tienen también una cierta libertad de movimiento, que Demócrito, es cierto, no descubrió, pero que Epicuro puso en evidencia?”

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XXII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Era media tarde cuando Burton llegó a las puertas de la ciudad. Si vio obligado a esperar, rodeado por una multitud de curiosos. Pasada media hora, fue conducido con sus acompañantes a uno de los patios de palacio, que a Burton le mereció la descripción de “simple cobertizo”. Burton se vio obligado a esperar otro rato, esta vez en un patio repleto de guerreros gallas, en ademán de no tener nada que hacer. No fue recibido cordialmente. El guardia que lo había traído desde las puertas de la ciudad, hasta el palacio, era un hombre malencarado, iracundo. En hararí, lengua que Burton aún no hablaba (aunque fácilmente le cogió el tranquillo), ordenó a Burton y a sus acompañantes que entregasen sus armas. Burton se negó: “Nuestra obstinación nos valió el privilegio de conservar la daga y mi revolver”.

Heráclito. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Se trata de alentar un pensamiento flexible, capaz de “dialogar y negociar” con lo real, lo que requiere, de entrada, que se eviten dos ilusiones:

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? IX

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Las conclusiones de Einstein, sobre las que hablamos anteriormente, no solo reforzaron el argumento, de que tanto las ideas de Niels Bohr como las de Max Planck eran acertadas, sino que también apuntaron a una conexión más profunda entre sus propuestas. Pero un tercer resultado le inquietó. Einstein descubrió que para que el equilibrio energético, entre átomo y radiación energética fuera correcto, la emisión de energía del átomo, tenía que estar gobernada, por una sencilla ley de la probabilidad. Calculó que la probabilidad de que el átomo, emitiera un cuanto de energía, era constante en cualquier periodo determinado de tiempo. Ya había observado algo así antes. Explicó: “La ley estadística no es más que la ley de Rutherford de la desintegración radiactiva”.

Talleyrand. La Revolución, al fin. VI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cuando finalmente se tocó en la Asamblea – era inevitable – la desastrosa situación financiera del país, Talleyrand invirtió dos horas largas, en exponer la necesidad de que el Estado gestionara un crédito de 80 millones de libras a largo plazo y a intereses bajos, ofreciendo a los prestamistas garantías férreas de que se les pagaría. Pero ¿cómo? Para entonces las relaciones de Charles-Maurice con la Iglesia se habían enrarecido. Era evidente que la Iglesia de Francia necesitaba una reforma urgente y, que solo el obispo de Autun tenía imaginación, conocimiento y medios para llevarla adelante. El hombre se hallaba de nuevo entre Escila y Caribides: sabía perfectamente que, si tomaba la iniciativa de la reforma, su gremio le odiaría más de lo que ya le odiaba, pero que, si no lo hacía, caería en desgracia en la Asamblea.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XXI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

“Pero… ¡expirara a causa de un cólico innoble!” escribió. “Ni siquiera pude pensar en tal desenlace”. Cuando su férrea voluntad hubo derrotado el cólico, Burton intentó negociar con el gerard. Y entonces aparecieron cinco desconocidos, dos hararies y tres somalíes, que informaron al gerard de que Burton no era ni mucho menos un pacífico mercader árabe, sino un espía y, que estaban decididos a llevarlo prisionero a Harar, solicitud a la que el gerard se negó, ya que Burton era su invitado. Este incidente llevó a Burton a proclamar abiertamente, que era de hecho un oficial inglés. Los cinco desconocidos se marcharon y, al día siguiente, Burton se encontró con la fuerza necesaria para emprender la marcha hacia Harar.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XX

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En Wilensi, Burton había confiado en encontrarse con el gobernador, el gerard Adan, sólo que este gerard – término que equivale al de príncipe o sultán - había salido, dejando a sus mujeres que se ocuparan del forastero. El gerard era un hombre de importancia y, Burton necesitaba su ayuda. Era además pariente del amïr de Harar y, Burton confiaba en que le facilitase un salvoconducto hasta la ciudad.

El átomo y los atomistas. VII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como ya escribimos, aunque no hay un consenso unánime, acerca de si fue Demócrito o Epicuro, quien atribuyó “pesantez” a los átomos, la balanza se inclina más bien, del lado de Epicuro.

Heráclito. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La filosofía natural actual, presenta proyectos muy variados, pero quizá el que más se ajuste, a la filosofía de Heráclito, sea el de Edgar Morin, quien lo cita en numerosas ocasiones, al hilo de problemas del presente. Especialmente destaca del presocrático, la amplitud de miras y, la confrontación con las contradicciones irresolubles, de la naturaleza.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XVIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Debido a su extraordinario despliegue de sabiduría, el recuerdo de Richard Burton permaneció largo tiempo entre los somalíes, incluso en sus tradiciones orales. Años más tarde, un anciano somalí dijo a un visitante inglés, Ralph E. Drake-Brockman, que no sólo Burton era capaz de leer el Corán mejor que cualquiera de los mullahs, sino que incluso estaba mejor versado, en las enseñanzas del Santo Profeta.

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? VIII

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Ernest Rutherford, a quien Niels Bohr había enviado, hacía ya tiempo, un primer esbozo de sus ideas, ofreció una rápida y aguda crítica. Rutherford trató de recortar el manuscrito, para fomentar lo que él llamaba: “El hábito inglés del laconismo, frente a la prolijidad continental” y, quedó sorprendido ante la tenaz insistencia de Niels Bohr, de expresar todo de la forma más completa, cuidadosa y precisa – excesivamente precisa pensó Rutherford – posible. Entre sus comentarios a Bohr, Rutherford incluyó este pensamiento: “He topado con una grave dificultad. ¿Cómo decide el electrón, con que frecuencia va a vibrar y cuando pasa de un estado estacionario a otro? Me parece que tendrá que suponer, que el electrón sabe de antemano donde va a detenerse”.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XVII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Se desayunaba a las seis, cando comenzaba a apretar el calor del día, una pesada colación a base de pasteles de cereal de holcus y cordero asado, de la que se daba cuenta acuclillado en el suelo, sin alfombra, en torno a una banqueta circular. Se sumaban al desayuno algunas visitas y, a Burton se le regañaba cuando empezaba a flaquear su apetito. Luego, una siesta y después más visitas. Era llegado el momento de labrarse una reputación de hombre íntegro y piadoso, ente los somalíes. Había llevado abundantes libros consigo, en su mayor parte libros religiosos, entre ellos el Corán y, algunas obras sufíes; tuvo que enseñar en el momento oportuno su diploma de “murshid”, para dejar sentadas sus credenciales de sufí. Por lo que todo el mundo llegaba a saber, con la única excepción de Sharmakay, era un mercader árabe, un hombre distinguido, que además había realizado el peregrinaje a La Meca. Era capaz de hablar con gran fluidez sobre asuntos de religión, aunque a menudo prefería relatar cuentos de Las Mil y una noche para deleite de sus visitas.

Mecánica cuántica. Los doctores del Espín. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En septiembre de 1918, Wolfgang Pauli, abandonó lo que el mismo calificaba como el “desierto espiritual” de Viena. Con el imperio austro-húngaro al borde de la extinción y, desparecidas ya las antiguas glorias de Viena, Wolfgang lamentaba la ausencia, en su universidad, de físicos punteros. Podría haber ido a cualquier otro lugar, pero finalmente decidió estudiar física en Múnich, con Arnold Sommerfeld. Después de rechazar una cátedra en Viena, Sommerfeld llevaba ya 12 años, encargándose del departamento de física teórica, de la Universidad de Múnich, Y ya, desde el mismo comienzo, en 1906, Sommerfeld decidió crear un instituto que sería “una especie de guardería dedicada a la física teórica”.

Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XVI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La mañana del 31 el barco de Burton entró en la ensenada de Zaila. Enseguida tuvieron noticias, mediante los medios de otra tripulación, de que el camino que Burton se proponía seguir hasta Harar estaba cerrado. Habían estallado disturbios entre las fuerzas del gobernador de Zaila, al-Haji Sharmakay bin Ali Salih y, las del amïr de Harar, debido a los beneficios del muy lucrativo comercio de esclavos.

El átomo y los atomistas. V

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Epicuro y Lucrecio.

“El átomo no es sino el último refugio

donde el ser,

reducido a sus elementos primarios, puede proseguir

una especie de inmortalidad sorda y ciega”

(Albert Camus)

Heráclito. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Trataré de que los siguientes escritos, se centren en la interpretación heraclítea de la naturaleza, en las ideas contradictorio-complementarias, a la luz del pensamiento actual, sobre la complejidad; por eso nuestra lectura puede adjetivarse como: “eco-enantio-lógica, si se me permite el término, que detallaré más adelante. Se trata de proponer un ejercicio de revitalización, del pensamiento arcaico, esto es, de acercarnos al pasado sin perder de vista los problemas del presente, con la intención de buscar un enriquecimiento mutuo y, siendo conscientes, en todo momento, de la distancia – temporal e intelectual – que nos separa. A algunos les parecerá paradójico que se pretenda disertar, sobre la actualidad de un filósofo arcaico. Sostiene P. Aunbenque que la actualidad de un filósofo antiguo, se puede entender de dos formas: “la del que vive todavía” y “la del que vive de nuevo”. Esto es, la persistencia del interés de sus ideas, a pesar del alejamiento temporal, o la renovación de las mimas, de un modo inversamente proporcional a su lejanía.

Talleyrand. La Revolución, al fin. V

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La relación de Talleyrand con Adélaïde de Flahaut, madre de su hijo desde 1785, no se había acabada y, la visitaba siempre que podía en su apartamento del Louvre. Allí se cruzaba con su rival en el corazón de la dama, el también cojo gobernador Morris, representante en París del presidente Washington. Morris llevaba un diario de los acontecimientos, empezado antes de la toma de la Bastilla, en el cual calificaba a Talleyrand de “agudo, astuto, ambicioso y malicioso”. También lo trataba en el salón de los Necker y, constató la enorme admiración de que Germaine sentía por el abbé de Périgord. El hombre, americano al fin, juzgaba su conversación brillante en exceso y, confesaba “no sentirse en su constelación”.


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