Baruch Spinoza en La Haya. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
No tenemos noticias acerca de la fecha en la que Spinoza trasladó su residencia de Voorburg a La Haya, ni se puede calcular con exactitud. Entre su última carta, enviada desde Voorburg a Jelles y, la primera, con lugar y fecha, enviada al mismo ya desde La Haya, hay un espacio de año y medio, en el que apareció el TTP (“Tratado Teológico Político”). Ahora bien, la primera condena eclesiástica del TTP, anterior a las recogidas por J. Freudenthal, es del 8 de abril de 1670, mientras que la primera carta contra el TTP, no está fechada hasta el 24 de enero de 1671.
Del cotejo de esos datos se puede colegir, que Spinoza dejó Voorburg a finales de 1669 o inicios de 1670, justamente antes de que apareciera su libro, como lo había hecho al dejar Rijnsburg antes de publicar el PPC (“Principios de filosofía de Descartes”).
En el periodo de 7 años en que Spinoza residió en La Haya, terminó de componer la Ética y, redactó el Tratado político, que dejaría inconcluso a su muerte. Al contrario de lo que sucedía en otras épocas de su vida, de estos años nos han quedado nada menos que 46 cartas. Y a sus noticias hay que añadir algunas del epígrafe “Noticias”, así como las de los cinco biógrafos, que en este caso suelen ser más abundantes, porque las recogieron de su hospedero, H. van der Spyck, cuando aún vivía, aunque se ignora la fecha de su muerte.
Según Colerus, Spinoza se alojó primero en casa de la viuda de Willem van de Werve, en la que el mismo habría vivido 14 años. En cambio, Spinoza la había dejado pronto porque le salía cara y, se fue a vivir de alquiler con el matrimonio Van der Spyc. Pues, a pesar de que el marido era pintor de oficio y, ejercía también de agente militar, la familia Spyck alquilaba habitaciones, porque ya tenían tres hijos y, aún, tendrían cuatro más. Así que, si Spinoza de niño se crío en medio de cuatro hermanos, ahora seguiría oyendo cos correteos y chillidos de muchos más en la casa en que se hospedaba. Por eso es interesante recordar aquí, lo que dijo su amigo Jelles:
“La mayor parte de su tiempo la empleó en indagar la naturaleza de las cosas y en ordenar sus hallazgos, a fin de comunicárselos a otros y, una parte muy pequeña en distraerse y refrescar el espíritu. Tan exagerado llegó a ser, su afán de encontrar la verdad que, según el testimonio de aquello con quienes vivía, no salió de su casa durante tres meses seguidos.
Esa noticia la completa, sin embargo, y compensa el mismo Jelles con otra, en la que afirma que Spinoza era conocido por mucha gente, dando a entender, además, que contestaba sus cartas.
Pues eso.
(Continuará).
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.