El primer “ochomil”. El Annapurna. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
El 23 de abril comenzaron los reconocimientos de los dos “ochomiles” previstos: el Dhaulagiri, al oeste del valle y, el Annapurna, en el costado opuesto. Se hacía preciso dividir las fuerzas. Al principio, con las energías todavía intactas, el grueso de las actividades se concentró en el Dhaulagiri. Dos de los guías de Chamonix, Lachenal y Rebuffat, abrieron fuego sobre el glaciar, este, evolucionando con impecable maestría sobre las cascadas de hielo, mediante anclajes de piolet y crampones, ante la mirada estupefacta de los sherpas, que nunca había asistido a semejante espectáculo. Casi simultáneamente, Herzog, Terray y Marcel Ichac, el cineasta, buscaban un paso a la cara norte, por el alto valle del Dambush Khola, comprobando con desaliento, que el mapa indio que manejaban estaba equivocado: el supuesto paso no conducía a la vertiente septentrional de la montaña, sino a otra cuenca a la que Ichac llamó el “Valle Desconocido”. En cuanto a la arista sureste, que observada desde Ghasa durante la marcha de aproximación parecía inexpugnable, vista de cerca era todavía peor: llena de “gendarmes” - agudos pináculos de hielo – torres de hielo y. sin espacio donde acampar. Transcurrido abril y las dos primeras semanas de mayo, todo lo que habían averiguado, respecto al Dhaulagiri, se evidenciaba técnicamente muy difícil y, de proporciones mucho mayores de lo esperado.
¿Y el Annapurna? También aquí los mapas disponibles, señalaban un falso collado, el del Tilicho, como remate del profundo y tortuoso valle del Miristi Khola, desde el cual una supuesta arista, prometía un corto recorrido de altura hasta la cumbre de la montaña. Pero el verdadero paso de Tilicho, se encontraba mucho más al norte, detrás de una gigantesca muralla rocosa de 20 Km de longitud, con algunas cimas superiores a los 7.000 m, que ocultaba toda visión del Annapurna. Los franceses la llamaron la Gran Barrera, prolongación hacia el este, de lo que hoy se conoce como Nilgris o “montañas azules”. La pertinente exploración condujo a Herzog, Ichac y Rebuffat, acompañados por el sirdar Ang-Tharkey y un grupo de porteadores sherpas, al amplio valle de Manangbhot. Eran los primeros sahibs (‘hombres blancos’) que penetraban hasta allí y, sus moradores les contemplaban como si fueran apariciones. La región era muy pobre, tanto que solo pudieron aprovisionarse con 10 kgs de tsampa – harina de cebada tostada, alimento básico de los tibetanos – antes de emprender el camino de vuelta a Tukucha. En cuanto al Annapurna, sorprendentemente, nadie sabía nada; por aquellos pagos era una montaña desconocida.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.