Talleyrand. Un pasaporte. II
A la vista de todo ello (el asalto a las Tullerías y la masacre de la Guardia Suiza) Talleyrand empezó a temer por su vida y, como medida previa, envió toda su biblioteca, que consideraba un “valor seguro”, a Londres. Discretamente facilitó también la marcha a Inglaterra de su amigo Narbonne, Adélaïda de Flahaut, su hijo Charles y algunos amigos íntimos más, menos comprometidos políticamente que él. Pero, dada su propia relevancia, no podía ni quería abandonar el país sin un pasaporte en regla, pues, de lo contrario, el regreso en el que nunca dejó de pensar sería imposible.
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