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Mecánica cuántica. Los doctores del Espín. IX


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Pese a sentir que le habían robado su idea, Ralph Kronig era lo suficientemente sensible, como para pedirle a Niels Bohr, que no mencionase la cuestión en público, porque estaba seguro de que “no les gustaría”, y de que ellos no tenían la menor culpa. Pero Goudsmit y Uhlenbeck acabaron enterándose de lo que había ocurrido y, este último reconoció luego abiertamente, que el y Goudsmit “no habían sido los primeros en proponer la rotación cuántica del electrón y que, a pesar de haber anticipado, durante la primavera de 1925, la parte más importante de nuestras ideas, Ralph Kronig se sintió desalentado por Pauli y, no publicó sus resultados”. Esta es una evidencia clara, dijo cierto científico Goudsmit, “de que la infabilidad de Dios, no se extiende a su vicario en la Tierra”.

En privado, Bohr creía que Kronig “había sido un tonto”, porque si realmente estaba convencido, de la corrección de su idea, debería haberla publicado, independientemente de lo que otros pensaran. “Publica o perece” es una regla que no debe ser olvidada, en el ámbito de la ciencia. Y es muy probable que, en el fondo de su corazón, Kronig llegase a una conclusión semejante. A finales de 1927, sin embargo, su enfado inicial con Pauli, por la decepción de soslayar la idea del spin electrón, ya se había disipado. Con solo 28 años, Pauli fue nombrado profesor de física teórica del ETH de Zúrich y, le pidió a Kronig que, a la sazón estaba, una vez más, pasando una temporada en Copenhague, se convirtiera en su asistente. En marzo de 1926, los problemas que habían llevado a Pauli, a rechazar la idea del espin del electrón, se había resuelto. “Ahora ya solo me queda “rendirme”, escribió a Bohr. Años más tarde, la mayoría de los físicos creían que Goudsmit y Uhlenbeck, debían recibir el premio Nobel. Después de todo, el espín del electrón, había sido una de las ideas más originales, de los físicos del siglo XX, un concepto cuántico completamente nuevo. Pero el “affaire” Pauli-Kronig llevó al Comité Nobel, a negarse a concederles el prestigioso galardón. Aula, por su parte, siempre se sintió culpable, de haber desalentado a Kronig. Los mismo sucedió cuando se le concedió, en 1945, el premio Nobel por el descubrimiento del principio de exclusión, que también se les negó a los neerlandeses. “¡Que estúpido fui en mi juventud!” señaló posteriormente a ese respecto.

El 7 de julio de 1927, Goudsmit y Uhlenbeck recibieron sus doctorados con una hora de diferencia. Así lo había dispuesto, soslayando toda convención, el siempre atento Ehrenfest. Y también él se encargó de conseguirles trabajo en la Universidad de Michigan. Con pocas perspectivas laborales a la vista, Goudsmit dijo, al final de su vida, que el puesto de trabajo en los EE.UU. “fue para mí, una recompensa mucho más importante que el premio Nobel”.

Goudsmit y Uhlenbeck proporcionaron la primera muestra concreta, de que la teoría cuántica había llegado ya, a los límites de su aplicabilidad. Ya no era posible seguir utilizando la física clásica, como punto de partida para “cuantizar” un aspecto de la física, porque el concepto de espín del electrón, carecía de correlato, en el campo de la física clásica. Los descubrimientos realizados por Pauli y los doctores neerlandeses del espín, pusieron fin a los logros, de la “vieja teoría cuántica”. La sensación de crisis, parecía expandirse por doquier.

“La física actual está nuevamente hecha un lío. En cualquier de los casos es, para mí, demasiado complicada y, preferiría ser un comediante, o alguien que jamás hubiera oído hablar de física” dijo Pauli, en mayo de 1925, seis meses después de haber descubierto el principio de exclusión. “Ahora solo espero que Bohr, nos salve con una nueva idea. Y le ruego que lo haga con urgencia, al tiempo que le transmito mi agradecimiento y, le doy las gracias por la amabilidad y paciencia que me ha demostrado”. Esa primavera parecía que solo un mago cuántico, podía conjurar el anhelo en una “nueva” teoría cuántica, la mecánica cuántica.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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