Talleyrand. Un pasaporte. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
La declaración del jefe del gobierno británico Pitt, que Talleyrand había propiciado, no le pareció suficiente al último Gobierno provisional de Francia, que le exigió su pronto regreso. Así que Charles-Maurice estaba de nuevo en su patria el mes de julio, donde las cosas habían empeorado mucho.
En los días 20 y 21 de julio de 1791 se había vivido el infortunado episodio de la fuga a Varennes de la familia real, que incrementó la hostilidad popular, tanto hacia la monarquía como institución, como contra Luis XVI y María Antonieta como personas.
La Guardia Nacional de París había tratado bien a la familia real y, la protegió en muchas ocasiones de multitudes enfurecidas, pero no podía consentir su fuga. Cuando Luis XVI intentó salir de las Tullerías en dirección a Saint-Cloud para la Pascua de 1791, con el objetivo de encontrarse con un sacerdote no juramentado, los miembros de la Guardia se lo impidieron. Así que, a los ojos de los soberanos, no quedaba otra alternativa que la fuga, una huida que fue planeada y organizada por el conde sueco Hans Axel de Fersen, al que se tenía por amante de la reina y era los ojos, oídos y boca de Gustavo III de Suecia.
Confiando a muy pocos sus planes secretos, en la tarde del 20 de junio de 1791 la familia real abandonó las Tullerías uno por uno, con el rey disfrazado de valet. Luis XVI dejó una declaración en la que se quejaba del trato que había recibido y revocaba su asentimiento a todas las medidas que habían sido tomadas. Su desaparición fue descubierta a la mañana siguiente. Una multitud enojada que temía una invasión o una guerra civil, acusó a Jean-Sylvain Bailly y al marqués de Lafayette de complicidad (no era cierto) pero la Asamblea tomó el control de la situación. Al día siguiente por la tarde, Luis XVI tuvo la mala fortuna de ser detenido, reconocido y arrestado en Varennes-en-Argonne. Los guardias nacionales lo apresaron y las otras tropas presentes no hicieron nada para oponerse. Cuando el general realista Bouillé llegó a Varennes, la cuestión estaba decidida y la familia real regresó a París bajo vigilancia.
Cuando legaron a París, la multitud los recibió en silencio. La Asamblea provisional suspendió al rey y mantuvo a la pareja real bajo custodia. Desde este momento en adelante la posibilidad no solo de la deposición o de una forzada abdicación del rey, sino también del establecimiento de una república entraron en el discurso político. Luis XVI se vio obligado a jurar la Constitución de 1791, que instauraba jurídicamente en Francia la monarquía constitucional. Esta decisión de perdonar al rey ahondó las diferencias entre los “patriotas”. Pero aquel infortunado incidente lo había alterado todo. El 10 de agosto se produjo el asalto a las Tullerías por una multitud enfurecida y armada. La Guardia Suiza fue masacrada y el rey estuvo a punto de ser linchado. Si no lo fue, se debió a la intervención de algunos políticos jacobinos que consideraron más útil mantenerlo en prisión.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.