Talleyrand. La Venus suplicante. III
Tras una estancia en Londres, durante la cual le pagaron “el alquiler” dos inglese muy ricos, Madame Grand se instaló en París en 1782. Vivía fastuosamente en el faubourg Saint-Honoré y no tardó en convertirse en una figura habitual, en los salones literarios de moda. Estaba abonada a la ópera, a los Italianos y al Théâtre Français, y su casa fue redecorada de arriba a abajo, por el equipo de artesanos que trabaja para el conde de Artois. ¿Quién pagaba todo esto? ¿El oro inglés, como sospechaban los miembros del Directorio? Emmanuel de Waresquiel, el famoso historiador, nos dice que “no se la puede considerar una prostituta, ni siquiera de lujo, como lo fue la futura Mme de Barry al principio de su carrera. Era una mujer libre e independiente, algo que no le impediría tener protectores según sus gustos, sus necesidades y su humor”. Otros historiadores menos piadosos, no dudan en presentárnosla como una courtisane de altos vuelos.
- Publicado en Historalia