Talleyrand. Tal para cual. III
Una vez más Talleyrand fue a pedir ayuda a Mme de Staël, esta vez en un cierto tono melodramático. Germain logró que el antiguo abbé y Barras se conocieran en el Palacio de Luxemburgo, sede del Directorio y, se lo presentó como el hombre ideal para ocupar un ministerio importante: Exteriores o Finanzas. Parece ser que en un primer momento Barras desconfió de él (le recordaba físicamente a Robespierre) y le hizo saber que los demás directores se opondrían. Con todo, pensó que tal vez aquel hombre podía servir para dotar a Francia de una imagen menos belicosa a los ojos de los demás europeos. Finalmente, lo invitó a cenar en su residencia de Suresnes, junto al Sena. Y aquí, como en tantas otras ocasiones a lo largo de su vida, el hado favoreció a Talleyrand.
- Publicado en Historalia