El átomo y los antiatomistas. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Epicuro y Lucrecio.
“El átomo no es sino el último refugio
donde el ser,
reducido a sus elementos primarios,
puede proseguir
una especie de inmortalidad sorda y ciega”
(Albert Camus)
Un siglo después de Demócrito, la teoría atómica había adquirido una expresión más elaborada, lógicamente mejor estructurada y, que quedará prácticamente inalterada, durante más de dos mil años. El autor de esta reestructuración fue Epicuro. Y a estas fuentes originales, hay que añadir el célebre poema de Lucrecio “Sobre la naturaleza de las cosas” que, pese a que fue compuesto dos siglos más tarde, da una imagen de esta doctrina, muy probablemente reorganizada, condensada en ciertas partes y, ampliada en otras, pero por lo general fiable, dado que la contribución del propio poeta, al cuerpo de ideas de la misma, parece limitado. Beberemos pues simultáneamente de estas dos fuentes.
Leyendo estos documentos, se constata que Epicuro, aunque lo niegue, adopta todas y cada una, de las ideas fundamentales de Leucipo y de Demócrito. Tal es la opinión de Cicerón, quien, en “De la naturaleza de los dioses”, escribe: “¿Qué hay en los escritos físicos de Epicuro, que no se encuentre en los de Demócrito?” Cicerón podría haber añadido también, el principio fundamental, común a todos los atomistas, a saber, que “nada nace de la nada y, nada regresa a la nada”
Sin embargo, hay una serie de aportaciones, con las que la doctrina de Epicuro, completa la de sus predecesores o, se diferencia de ella (Puede ser interesante o divertido para algunos, recordar que “la diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y, la de Epicuro”, fue el tema de la tesis doctoral, del joven Karl Marx).
En el pasaje que acabamos de citar, Cicerón menciona, la “desviación de los átomos” – hay quien utiliza la palabra “declinación” (“clinamen”) – como una de las innovaciones más dignas de ser destacadas, entre las que introdujo Epicuro -.
En realidad, en la base de este concepto de “desviación” o, de “declinación”, se encuentran otras dos aportaciones de Epicuro, a la teoría de Leucipio-Demócrito. La primera es la de “pesantez”, como propiedad complementaria de los átomos, además de su tamaño y de su forma. En efecto, aunque no hay un consenso unánime, acerca de si fue Demócrito o Epicuro, quien atribuyó pesantez a los átomos, la balanza se inclina más bien, del lado de Epicuro.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.