Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXIV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Speke iba a escribir que Burton no deseó que ninguno de los dos emprendiese el viaje a lago norte, lo cual supuso una ruptura definitiva entre ambos, a partir de la cual iban a existir versiones contradictorias de todos los acontecimientos. Speke iba a escribir que Burton estaba “desafortunadamente hecho trizas” y, que era “incapaz de moverse, sin el concurso de ocho hombres que lo transportaran en angarillas”.
Sea cual fuere la verdad – es posible que los dos estén parcialmente en lo cierto -, uno se inclina a ponerse de parte de Burton. A Speke se le ordenó o se le solicitó, que fuese en busca del lago del norte, o tal vez él mismo se presentó voluntario para ello. A Said bin Salim se le indicó que le acompañase, pero éste se negó; también se negó a ello Sidi Bombay, por lo general tan dado a cooperar sin plantear problemas y, se negaron, asimismo, muchos de los guardianes y pagazis. Al final, tras no pocas discusiones, gritos y presiones, ras prometer mejores pagas y amplias recompensas, Speke pudo reunir una reducida caravana y partió desde Kazeh el 10 de julio.
Burton se dedicó a restablecerse del todo y a recoger cuanta información le fue posible obtener de los árabes, en lo tocante al lago norte y a los príncipes que Speke podía encontrarse en su ruta. Asimismo, recopiló “especímenes de multitud de dialectos” y se dispuso a regresar a la costa.
En los asuntos propios del etnógrafo, el lingüista y el geógrafo, Burton siempre escogió con gran esmero sus fuentes de información. Hace mención de que toda la información recopilada en torno a los lagos, procede de “un compendio de geografía árabe oral”. “Es desagradable deber del explorador por estas tierras, poner en duda todo lo que no haya visto con sus propios ojos”, concluye. Había aprendido el kisawahili “tras unos cuantos meses de arduos trabajos”, aunque “una vez dominado, resulta en realidad tan útil para aprender las lenguas relacionadas con él, como fácil es aprender el bengalí o el maharati, una vez se conoce a detalle el indostaní.” El principal obstáculo de las lenguas africanas era “la absoluta inexistencia de maestros y textos”. Con la ayuda de Snay bin Amir y “de los hijos de Ramji y de otros esclavos””, recogió unas 1.500 palabras de los tres dialectos principales.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.