El átomo y los antiatomistas. XII
Ahora ya podemos pasar al problema crucial, de la refutación del vacío y, por consiguiente, al rechazo de la existencia de los átomos. En apoyo de su rechazo, Aristóteles propone una serie de argumentos, los más importantes de los cuales, están en relación con su teoría del movimiento, campo en el que, desgraciadamente, cometió sus peores errores. Y digo ‘desgraciadamente’, porque las consecuencias que tendrán dichos errores, serán muy serias y, haciendo abstracción del problema, al fin y al cabo, circunscrito, de los átomos, constituirán una traba para el desarrollo de la ciencia, hasta el alba de los tiempos modernos. Su error fundamental fue el de no darse cuenta, de lo que después sería conocido, como “la ley de la inercia”. Aristóteles no podía concebir que un cuerpo en movimiento, se siga moviendo, siguiendo una línea rectilínea y uniforma, hasta que una fuerza exterior se oponga al mismo. Para Aristóteles, todo cuerpo en movimiento, tiene obligatoriamente que ser impulsado y acompañado, por un agente propulsor, un motor.
- Publicado en Tribuna Libre