Bohr. Luz y vida. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Niels Bohr escribe que piensa que todos coincidimos con Newton, en que la base esencial de la ciencia, es la certeza de que la Naturaleza, producirá siempre los mismos efectos, bajo las mismas circunstancias. Por consiguiente, si fuéramos capaces de llevar el análisis, del mecanismo de los organismos vivos, tan lejos como el de los fenómenos atómicos, apenas puede existir la esperanza de encontrar un comportamiento distinto, al de la materia inorgánica. En esta disyuntiva ha de tenerse presente, sin embargo, que las circunstancias en la investigación biológica y física, no son directamente comparables, ya que la necesidad de mantener vivo al objeto de estudio, impone a la primera una limitación que no existe en la segunda. Así, mataríamos con seguridad a un animal, si intentáramos llevar a cabo la investigación de sus órganos, hasta el punto de poder determinar el papel desempeñado en las funciones, por los átomos aislados.
De ello resulta que, en todo experimento sobre organismos vivos, quedará forzosamente una incertidumbre, en cuanto a las condiciones físicas, a las cuales se encuentra sujetos y, ello sugiere que la mínima libertad que hemos de dejar al organismo, bastará para permitirle, por así decirlo, ocultarnos sus íntimos secretos. Desde este punto de vista, la existencia de la vida ha de considerarse en biología, como un hecho elemental, lo mismo que en física atómica, la existencia del cuanto de acción, ha de aceptarse como un hecho básico, que no puede deducirse de la mecánica clásica. Realmente, la imposibilidad esencial de explicar la estabilidad atómica en términos mecánicos, presenta una estrecha analogía, con la incapacidad de dar una interpretación física o química, de las peculiares funciones vitales.
Sin embargo, al señalar esta analogía, hemos de recordar que los problemas presentan aspectos esencialmente diferentes en física atómica y en biología. Mientras en el campo de la primera, estamos interesados primordialmente, por el comportamiento de la materia en sus formas más sencillas, es, por el contrario, la complejidad de los sistemas materiales, con los cuales nos enfrenamos en biología, lo que tiene significación fundamental, ya que aún los organismos más primitivos, contienen un gran número de átomos.
Pero lo característico, sin embargo, de la investigación biológica, es que nunca podemos controlar las condiciones externas, a las cuales está sujeto cualquier átomo aislado en el mismo grado, en el que es factible hacerlo, en los experimentos fundamentales de la física atómica. De hecho, ni siquiera es posible determinar que átomos particulares, pertenecen realmente a un organismo vivo, ya que cualquier función vital, va acompañada de un cambio de materia mediante el cual, los átomos son constantemente incorporados o eliminados, de la organización que constituye el ser viviente, Ciertamente, este cambio de materia se extiende a todas las partes del organismo vivo en un grado tal, que impide la distinción precisa en una escala atómica, entre aquellas características de su mecanismo, que pueden explicarse sin ambigüedad, mediante la mecánica ordinaria y, aquellas otras para las cuales es decisiva la consideración del cuanto de acción.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.