Bohr. Biología y mecánica cuántica. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Sólo la existencia del “cuanto de acción” de Planck, evita la fusión de los electrones y del núcleo en una partícula neutra, de tamaño prácticamente infinitesimal. El reconocimiento de este hecho sugirió enseguida, la descripción del enlace de cada electrón, en el campo que rodea al núcleo, como una sucesión de procesos individuales, mediante los cuales el átomo pasa de un estado estacionario a otro, con la emisión de la energía liberada, en forma de un solo cuanto de radiación electromagnética. Este punto de vista, íntimamente ligado a la fecunda interpretación de Einstein, del efecto fotoeléctrico, no solo proporcionó una explicación inmediata, de las enigmáticas leyes de los espectros de rayas, desentrañadas por Balmer, Rydberg y Ritz, sino que, con ayuda de los datos espectroscópicos, condujo poco a poco a una clasificación sistemática, de los modos de enlace estacionarios, de todos los electrones de los átomos.
Aunque tal interpretación de las propiedades de la naturaleza realizaba, en suma, sobrepasando los sueños de los pitagóricos, el antiguo ideal de reducir la formulación de las leyes de la Naturaleza, a puras relaciones entre números enteros, la hipótesis básica de la individualidad de los procesos atómicos, supuso al propio tiempo, una renuncia de principio a toda conexión causal rigurosa entre acontecimientos físicos, lo que había sido, a través de los tiempos, el fundamento indiscutible de nuestra física.
No solo quedaba excluido, por experiencias decisivas de los más variados tipos, todo intento de volver a un modo de descripción compatible con el principio de causalidad, sino que pronto se demostró que era posible, desarrollando los intentos, un tanto primitivos, hechos inicialmente para introducir el cuanto de acción en la teoría atómica, construir una mecánica cuántica esencialmente estadística y, por entero, comparable en coherencia y perfección, a la estructura de la mecánica clásica, de la cual parecía ser una generalización racional. Esta mueva mecánica llamada cuántica, aparte de su asombrosa fecundidad en todos los dominios de la física atómica y de la química, ha aclarado en su esencia, la base epistemológica del análisis y síntesis, de los fenómenos atómicos.
La revisión del problema de la observación, iniciada por Heisenberg al introducir su “principio de indeterminación”, ha conducido a descubrir condicione previas, no tenidas en cuenta hasta entonces. La cuestión decisiva se encuentra aquí, en el reconocimiento de que se halla destinado al fracaso cualquier intento de analizar, en la forma habitual de la física clásica, la individualidad de los procesos atómicos, que resulta de la existencia del cuanto de acción.
Una consecuencia inmediata de esto, es que observaciones referentes al comportamiento de objetos atómicos, obtenidas con dispositivos experimentales distintos, no pueden ser relacionadas, en general, en la forma usual de la física clásica.
Pues eso.
(Continuara)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.