Como decíamos ayer… El traslado de Hermenegildo a Sevilla, debe ser visto en relación a otros temas, que no tenían nada que ver, con su futura conversión al catolicismo. En primer lugar, no hubo rebelión alguna de Hermenegildo, antes de llegar a Sevilla, pues de haberla habido, es difícil pensar que Leovigildo, le hubiera entregado el gobierno, de las siempre conflictivas ciudades del sur. Es más que probable, que en su traslado influyeran la edad ya avanzada del rey y, la inestabilidad de la Bética, que demandaba un representante real en sus territorios. Por lo que es más que cuestionable, la versión de que su madre, Gosvinta, animase a Hermenegildo contra su padre, para gobernar unas regiones, que ya le habían sido prácticamente entregadas. A no ser que el peligro, no fuese el anciano monarca, sino más bien, las aspiraciones de su hermano Recaredo, de las que las fuentes no hablan, quizá porque se escribieron durante su reinado. En este caso, si podríamos admitir, el temor de Hermenegildo, a que su anciano padre – antes de su conversión y, en vista de su carácter pusilánime y, de la influencia que ejercía su esposa Igunda – le desheredase y, dejase todo el reino a su hermano Recaredo, que, éste sí, ya había demostrado su capacidad como regente en la Narbonense.