El PSOE y los intelectuales
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
La afiliación de Araquistáin al PSOE, coincidió con la adscripción al mismo de otros intelectuales, en la década de 1910. Hecho curioso si tenemos en cuenta, el marcado carácter obrerista que dio al partido Pablo Iglesias. Recordemos que la presencia de varios intelectuales, en el núcleo fundador del partido, fue neutralizada por la desconfianza de Iglesias.
La crisis representativa de esta tensión, es el conocido episodio de 1886, en que Jaime Vera, medico favorable al entendimiento con los republicanos, y entonces principal teórico del partido, abandonó la militancia por la posición intransigente de Iglesias, sobre la línea a seguir por “El Socialista” (véase Juan José Morato “El partido socialista obrero”).
En 1912 Julián Besteiro ingresa en el PSOE (procedente del Partido Republicano Radical de Lerroux, y catedrático de lógica en la universidad de Madrid). Y de estos años es también, la afiliación de otro catedrático de universidad, Andrés Ovejero. El acercamiento de los jóvenes intelectuales al partido, cristaliza en la creación, por Manuel Núñez de Arenas, de la Escuela Nueva, organizadora de cursos para obreros. En 1912, un curso sobre doctrinas socialistas, congrega a Leopoldo Palacios, Adolfo Álvarez Buylla, Julián Besteiro, Francisco Bernis, Leopoldo Alas (el hijo de “Clarin”), José Ortega y Gasset, Fernando de los Ríos y el ya maduro médico socialista Jaime Vera.
Como escribió el gran historiador – buen amigo mío – Manuel Tuñón de Lara en “Medio siglo de cultura española (1886-1936)”: “Un hecho puede sorprender a cualquier observador: cuando el 25 de octubre de 1915, abre sus sesiones el X Congreso del Partido Socialista, entre los delegados presentes se encuentran Jaime Vera, José Verdes Montenegro, Andrés Ovejero, Julián Besteiro, José Madinaveitia, Manuel Núñez de Arenas, Luis Araquistáin y J. Recasens. No está allí Ramón Carande, pero también es miembro activo. Cualquiera que hubiera seguido, la evolución de este grupo político (PSOE), observaba un cambio fundamental: la presencia de un grupo nutridísimo de intelectuales (catedráticos de Universidad y de Instituto, médicos, escritores, historiadores… ).
Como escribe Marta Bizcarrondo, en el caso de muchos intelectuales del PSOE, la vinculación a la moral kantiana, descubre su cualidad de pensadores de una revolución burguesa frustrada, a cuyas fórmulas europeas de racionalización, acuden a la hora de completar su arsenal de ideas.
La visión de Araquistáin – mano derecha que fue de Largo Caballero – se acerca también a la de estos intelectuales socialistas. Y en particular, a la que expresará en “El sentido humanista del socialismo” Fernando de los Ríos: el socialismo cubrirá las promesas incumplidas de la revolución burguesa, las exigencias de libertad que Kant formuló, al producirse la iniciación del proceso revolucionario en Francia. “Lo que los diferencia, a los hombres que componen el Partido Socialista – escribió Araquistáin en “España en el crisol” – es la común tarea de humanidad, el propósito colectivo, superior a todo fin y discrepancias individuales”. Ya que el socialismo, prosigue Araquistáin, “tiene por objeto un problema infinito de justicia: que todo hombre – como quería Kant – sea un fin en sí, como si todo el universo convergiera teleológicamente en él, y no un simple instrumento explotable, en provecho de los demás”.
Según Araquistáin, los intelectuales en el partido, tendrían la misión de actuar sobre la masa proletaria, forjando la unión entre los que “quieren” y los que “saben”. En el fondo, es mi opinión, se trata, una vez más, de la desconfianza en el pueblo, como sujeto activo, y la potenciación de la élite intelectual, ideas que mantuvo Araquistáin, al menos a lo largo de los años veinte.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.