HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Los godos. Estilicón y Alarico. III


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Alarico llegó hasta Aquileya, e intentó asediar Rávena, a donde había huido el emperador romano, ante el temor de que se presentase en Roma, y porque era una ciudad con salida directa al mar, y mucho mejor protegida, accesible por una sola vía, que podía ser bloqueada.

Estilicón hizo frente a Alarico, cuando regresó de luchar contra los vándalos y alanos, en la provincia de Retia (actual Baviera), y le venció en Polentia, en el año 402, donde se apoderó del tesoro godo y de la familia de Alarico. Tras un nuevo enfrentamiento en Verona, se llegó al acuerdo, por el que se les concedía a los godos, nuevas tierras en Dalmacia y Panonia. Y su líder, Alarico, recibía por fin, el cargo de general del Ilírico, nombrado por Estilicón, para quedarse con la prefectura, que antes pertenecía al Imperio de Oriente, además de cuatro mil libras de oro, con el consentimiento del Senado romano. Era dinero suficiente, para comprar la paz durante un tiempo.

Había, además, otras razones poderosas para el pacto. Abandonada Tracia por la salida de Alarico, otros godos y bárbaros habían traspasado la frontera, y llegado hasta Italia. De ellos, el grupo más fuerte, era el dirigido por el jefe greutingo (ostrogodo) Radagaiso, quien contaba, según Zósimo, con cuatrocientos mil bárbaros. Cifra que según Agustín (“De la ciudad de Dios”) era de cien mil. Y según Orosio, de doscientos mil. Pero que, en todo caso, demuestra que las confederaciones, no se pueden identificar con un solo pueblo en movimiento, y que la primitiva formación goda, fue aumentando en número en las regiones de la Escitia, y después en el Imperio, por la adición de muchos ciudadanos y otros bárbaros. Los contingentes de Radagaiso llegaron hasta Italia, y se pusieron en camino hacia Roma, ciudad que hubieran intentado asediar, si Estilicón no les hubiera vencido, en el año 406, en Florencia, donde su jefe fue apresado y ejecutado, y los soldados pasaron a formar parte del ejército romano, o fueron vendidos como esclavos. Es seguro que en la batalla, estuvieron presentes, en el lado romano, los contingentes aportados por Alarico, de quien se decía, que era un enemigo reconocido de Radagaiso, quizá desde que éste se desplazó a las “gentes” de Atanarico, de sus asentamientos.

Con ello, Estilicón eliminaba uno de los peligros más fuerte, en los territorios occidentales y, de paso, conseguía mantener con Alarico, la pacificación de unas provincias en las que, en aquellos momentos, deambulaban sin control miles de bárbaros, de todas las procedencias. En efecto, en este mismo año 406, el 31 de diciembre, coincidiendo con unas fechas festivas para paganos y cristianos, nuevas oleadas de suevos, alanos, vándalos y burgundios, traspasaron el Rin. Lo hicieron cuando estaba helado, por las cercanías de Maguncia, ciudad mal defendida por algunos grupos de francos aliados. Luego se dispersaron por la Galia, atacando ciudades como Metz, Estrasburgo, Orleans, Tours y Burdeos, y una parte de ellos consiguió llegar hasta las Hispanias, coincidiendo con el levantamiento de las tropas de Britania, al mando del usurpador Constantino III, que arrebató a Honorio la prefectura de la Galia, con sus provincias galas, hispanas y británicas. De manera que los numerosos frentes abiertos, influyeron, todavía más, en el mantenimiento de la alianza de Estilicón con Alarico. Aunque a aquel, le produjo el ataque de sus enemigos en la corte, que le acusaron de poner al imperio en manos de los bárbaros, y de haber firmado, no una paz, sino “un pacto de servidumbre”.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.