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Los nuristaníes


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Los nuristaníes son unos cien mil, y forman una de las minorías más fascinantes de Afganistán. La región de Nuristan se encuentra al este, en la frontera con Pakistán. Se trata de un territorio montañoso en su práctica totalidad, con pasos que alcanzan, en ocasiones, los cuatro mil metros de altitud, y que están cubiertos de nieve gran parte del año. Los valles son frondosos, con una naturaleza casi virgen. Las comunicaciones son extremadamente complicadas. Incluso hoy, no es extraño que partes de la región, permanezcan aisladas durante el largo invierno. Los pueblos de la zona, nunca constituyen una unidad política, lingüística y religiosa. Incluso resulta muy discutible, asignarlos a una misma etnia.

Los nuristaníes son de origen indoeuropeo, y vivieron aislados en las montañas de la región, hasta finales del siglo XIX. Recibían el nombre de kafires (infieles). Eran refractarios al islam, y practicaban cultos paganos, ligados a la naturaleza. Se trataba de una “religión” preislámica y prehindú, hoy casi desaparecida, basada en un sistema politeísta, en el que predominaban las divinidades masculinas. La más importante era Imra (llamado Mara en algunos dialectos), dios creador y que reina sobre las demás divinidades. En muchas tribus, el siguiente en importancia era Gish, el dios de la guerra. No hay que olvidar que los kafires eran muy belicosos, y solía enfrentarse entre sí. Otra de sus aficiones era la bebida, básicamente el vino, que consumían en grandes cantidades, en honor de sus dioses.

El gran problema con los habitantes del antiguo Kafiristán (recordemos que la obra de Kipling y la película “El hombre que pudo reinar”, transcurre allí) reside, sin embargo, en el desconocimiento de su origen. La política de sacrificios y de rituales de pureza, parte esencial de sus ceremonias religiosas, tiene similitudes con rituales de origen védico (civilización de los antiguos hindúes), introducidos por pueblos arios, que invadieron la India, en el segundo milenio a. de C. La leyenda atribuye a los nuristaníes, el ser descendientes de los soldados griegos de Alejandro Magno (algo que también se recoge en la obra y película citadas), pero, por lo menos hasta hoy, no se tiene evidencia alguna de ello.

Islamizada a la fuerza por Abdul Rahman, en la última década del siglo XIX, la región pasó de nominarse Nuristan, “el país de la luz”, y con ello se puso fin, a los cultos paganos. A la conversión forzosa de la población, y la masacre de aquellos que se resistían, se añadió el envío de niños kafires a Kabul, para que se formaran como soldados. El islam borró con rapidez, muchas de las tradiciones del Kafiristán. La conversión a la religión islámica, conllevó la desaparición de ritos funerarios, como la práctica de enterrar a los muertos, en cajas de madera cubiertas por pesadas losas de piedra, la erección de estatuas y la realización de sacrificios ante las tumbas. Eso marcó la desaparición del arte nuristaní, de la escultura de madera en Afganistán. Se mantiene, no obstante, la arquitectura nuristaní, caracterizada por pueblos compuestos de casas en las pendientes de las montañas, ajustadas unas con otras y en diferentes niveles.

La conversión al islam, no ha impedido que los nuristaníes mantengan, todavía hoy, una estructura tribal. La mayoría de ellos se dedican al pastoreo, y han sido pocos, los que han logrado acceder a la educación superior, y ocupar puestos importantes en el ejército y la administración. Los nuristaníes fueron los primeros en rebelarse, contra el régimen comunista de los años setenta. La boina blanca o beige de los nuristaníes, que recibe el nombre de “pakol”, se convirtió en la gorra por excelencia, de los guerrilleros afganos durante la guerra contra los soviéticos.

En 1981 su lengua fue declarada, uno de los idiomas nacionales de Afganistán. Sin embargo, el aislacionismo durante siglos, ha provocado la aparición de dialectos tan distintos, que es imposible la comprensión, entre los grupos de diferentes valles.

En 1988, el gobierno de Kabul aprobó la creación de la provincia de Nuristán, cuyo territorio es sólo una parte, del antiguo Kafiristán. Un gran número de nuristaníes vive hoy en Pakistán, concretamente en la región de Chitral, donde una parte, sigue practicando sus antiguos cultos. Asimismo se sospecha, que algunos nuristaníes de Afganistán, tampoco los han abandonado del todo.

Pues eso.

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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