Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XV
¿En qué se podían ocupar las interminables horas, los días infinitos que tardó la Expedición de Somalia en prepararse? En mujeres, en el estudio de las lenguas… Aquello hubo de ser una vida muy desazonadora para un hombre que había descubierto que aquí: ”La literatura se reduce al dominio del arte necesario, para expresarse en la jerga en que hablan unos salvajes semidesnudos. El contacto social está aplastado por las habladurías; a duras penas es posible dirigirse a una dama y, mantener intactas al tiempo su propia reputación y la de uno mismo”.
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