Hijos de su Siglo
Tan extraordinaria fue la corriente a favor de las transformaciones político-sociales, en la Francia del XVIII, que muchos nobles sacrificaron en su altar, de antemano, sus seculares privilegios: La Fayette, “el americano”, el duque de la Rochefoucauld, hostil a las costumbres de la Corte, su primo Liancourt, aquel agrónomo filántropo y liberal, el duque d’Aiguillon, que era uno de los más ricos propietarios del reino… Todos estos, grandes señores liberales, guardaban no obstante sus distancias, y no cabe duda que no imaginaban su acción, sino como una necesaria adaptación, del papel directivo de la aristocracia en la vida del reino. Como escribiría dos siglos más tarde Giuseppe Tomasi di Lampedusa: era menester que algo cambiara, para que todo se mantuviera igual.
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