Mecánica cuántica. Incertidumbre en Copenhague. VIII
Niels Bohr sostenía que, para el análisis correcto del experimento mental, es indispensable la interpretación ondulatoria, de la dispersión del cuanto de luz. Es la dualidad onda-partícula de la radiación y de la materia, la que, según él, se hallaba en el centro mismo de la incertidumbre cuántica, cuando trataba de vincular los paquetes de onda de Schrödinger, con el nuevo principio de Heisenberg. Sólo podemos determinar la posición del electrón, considerado como un paquete de ondas, cuando no está disperso, sino localizado. Ese paquete de ondas está compuesto, por la superposición de un grupo de ondas. Y, cuanto más localizado y confinado, se halle el paquete de ondas, mayor será la variación de las ondas y, del rango de frecuencias y longitudes de ondas implicadas. Una onda simple tiene un momento concreto, cosa que no sucede con un paquete de ondas, compuesto por la superposición, de diferentes longitudes de onda. Del mismo modo, cuanto más precisamente definido se halle, el momento del paquete de ondas en cuestión, menos ondas lo compondrán y, mayor será su dispersión, aumentando así, en consecuencia, la incertidumbre de su posición. La determinación exacta y simultánea, de posición y momento es imposible, una incertidumbre que, según Bohr, puede derivarse del modelo ondicular del electrón.
- Publicado en Tribuna Libre