Los griegos. Heráclito. XXXVII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Como recapitulación, la experiencia fundamental o inmediata, el devenir, indujo a los primeros presoctáticos, a cuestionarse por la arquitectura de la múltiple, por el basamento de lo real, por la clave que equilibra, las tensiones opuestas de la naturaleza.
De este modo, el tiempo, el movimiento, el envite entre los contrarios, la determinación de las cosas, su aparición y desaparición, se convirtieron en objetos esenciales, de sus reflexiones. En consecuencia, el empeño de los primeros pensadores, puede ser entendido, como un rastreo sin término, de lo uno en lo múltiple, de lo permanente en lo aparente, de lo común en lo particular… etc. Y es en este contexto, en el que debemos situar, el pensamiento natural de Heráclito.
2.3 El fuego cósmico
Heráclito se inició en la aventura de la filosofía, dirigiendo primero su interés, hacia la naturaleza. Su motivación estaba sin duda transida, por el “asombro” metafísico, del que habla Aristóteles, en el libro A de la “Metafísica”, sin olvidar el miedo que suscitaba en el hombre arcaico cuanto le rodeaba, de índole mucho más física que metafísica. En nuestra modesta opinión, el filósofo efesio, representa el punto de transición y comunicación, entre los dos polos principales, del pensamiento griego antiguo: el estudio de la naturaleza, por un lado, propio de los presocráticos y, el estudio de la ciudad-estado y el hombre, por otro, más propio de Sócrates, Platón y los sofistas.
Es decir, el pensamiento del ser del mundo y, el pensamiento del ser del hombre, se entreveran necesariamente en este contexto. Dicho de otro modo, no hay en rigor naturaleza sin pensamiento, ni pensamiento sin naturaleza, sino que ambos surgen unidos y, en la más absoluta homología. El hombre arcaico se dio cuenta, de que las normas del discurso y, las normas del cosmos, eran similares y, llegó de este modo, a la vislumbre de que la naturaleza y el hombre, podían participar de una norma común, hablar un mismo lenguaje, por tanto, se dio cuenta, de que conociéndose y, enconando en sí mismo, las pautas de esa ley universal, podría conocer mejor el cosmos, cuyas pautas eran las mismas.
Una vez hecha esta aclaración, hay que advertir, la contundencia con la que Heráclito, ha sabido precisar la complejidad de la naturaleza, dentro de un pensamiento que religa sin relegar y, que distingue sin desligar, por lo que puede ser considerado, como el primer “filósofo de la naturaleza”, en sentido estricto. Heráclito planteó una concepción de la naturaleza, completamente distinta de la de sus predecesores, a excepción de Anaximandro, a pesar de que Aristóteles los considere a todos en su conjunto, como “físicos o fisiólogos”, esto es, como el peldaño preliminar, pero necesario, que conduce, inevitablemente, a la teoría de las cuatro causas.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.