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Mecánica cuántica. Incertidumbre en Copenhague. VIII


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Niels Bohr sostenía que, para el análisis correcto del experimento mental, es indispensable la interpretación ondulatoria, de la dispersión del cuanto de luz. Es la dualidad onda-partícula de la radiación y de la materia, la que, según él, se hallaba en el centro mismo de la incertidumbre cuántica, cuando trataba de vincular los paquetes de onda de Schrödinger, con el nuevo principio de Heisenberg. Sólo podemos determinar la posición del electrón, considerado como un paquete de ondas, cuando no está disperso, sino localizado. Ese paquete de ondas está compuesto, por la superposición de un grupo de ondas. Y, cuanto más localizado y confinado, se halle el paquete de ondas, mayor será la variación de las ondas y, del rango de frecuencias y longitudes de ondas implicadas. Una onda simple tiene un momento concreto, cosa que no sucede con un paquete de ondas, compuesto por la superposición, de diferentes longitudes de onda. Del mismo modo, cuanto más precisamente definido se halle, el momento del paquete de ondas en cuestión, menos ondas lo compondrán y, mayor será su dispersión, aumentando así, en consecuencia, la incertidumbre de su posición. La determinación exacta y simultánea, de posición y momento es imposible, una incertidumbre que, según Bohr, puede derivarse del modelo ondicular del electrón.

Lo que más inquietaba a Bohr, era que Heisenberg hubiese aceptado, un enfoque exclusivamente basado, en las partículas y la discontinuidad. Porque no era posible, desde su perspectiva, ignorar la interpretación ondulatoria. Por eso consideraba un profundo error conceptual, el hecho de que Heisenberg, no hubiese tenido en cuenta, la dualidad onda-partícula. “Yo no sabía exactamente, cómo responder al cometario de Bohr – dijo Heisenberg posteriormente – de modo que la discusión finalizó, con la impresión general, de que Bohr acababa de demostrar, una vez más, la inadecuación de mi interpretación”. Heisenberg estaba furioso y, Bohr molesto, por la reacción de su joven protegido.

Viviendo tan cerca y, con sus despachos de la planta baja de Instituto, separados tan sólo por una escalera, Bohr y Heisenberg, pasaron varios días evitándose, antes de encontrase, para volver a hablar, del artículo sobre la incertidumbre. Bohr esperaba que, con el tiempo, Heisenberg se enfriaría, entraría en razón y, lo reescribiría. Pero lo cierto es que Heisenberg, se negó a revisarlo. “Bohr insistía en que, como no estaba bien, no debía publicarlo”, dijo Heisenberg con posterioridad. “Recuerdo que la tensión era tan intensa que, en un determinado momento, rompí a llorar”. Erra demasiado lo que estaba en juego, para que Heisenberg aceptase simplemente, los cambios que Bohr le imponía.

La reputación de Heisenberg como “wunderkind” (niño prodigio) de la física, descansaba en su descubrimiento, los 24 años, de la mecánica matricial. Pero la creciente popularidad de la mecánica ondulatoria de Schrödinger, amenazaba ahora con eclipsar y, hasta socavar, su sorprendente logro. Heisenberg alberga la expectativa, de poder responder adecuadamente, a la mecánica ondulatoria de Schrödinger y, a las afirmaciones del austriaco, de haber restablecido la continuidad. Con el descubrimiento del principio de incertidumbre y su interpretación, basada en las partículas y la discontinuidad, Heisenberg creía haber cerrado finalmente esa puerta, con llave. Por eso lloraba de frustración, mientras trataba de impedir, que Bohr la abriese de nuevo.

Heisenberg consideraba, que su futuro dependía de si el dominio atómico, se hallaba gobernado por las partículas o por las ondas, por la discontinuidad o por la continuidad. Quería publicar, lo antes posible y desafiaba, en consecuencia, la afirmación de Schrödinger, de que la mecánica matricial era “unanschaulich”, es decir, no visualizable y, en consecuencia, insostenible. A Schrödinger le desagradaba la discontinuidad y, aborrecía la física basada en las partículas, tanto como a Heisenberg le molestaban las ondas y, la física basada en la continuidad.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

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