La Unión Europea y el Reino Unido quieren reforzar su colaboración en materia de defensa ante la amenaza que representa Rusia, pero descartan precipitar una nueva etapa en sus relaciones. La alta representante europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, y el secretario de Estado de Defensa británico, Wes Streeting, defendieron este lunes en Bruselas un acercamiento gradual, a pocas semanas de la próxima cumbre bilateral.
Durante el encuentro, ambos responsables coincidieron en que Europa afronta desafíos de seguridad compartidos, con la guerra de Rusia contra Ucrania como principal preocupación. Streeting cuestionó las declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, sobre su supuesta falta de intención de entrar en conflicto con Europa: señaló que esas garantías resultan difíciles de tomar en serio mientras continúa la guerra en territorio europeo.
El Brexit sigue pesando en la relación
El diálogo también abordó la posibilidad de que el Reino Unido vuelva algún día a formar parte de la Unión. Streeting recordó que la pertenencia al bloque no es una decisión que pueda activarse o desactivarse de un día para otro, mientras que Kallas reconoció que el Brexit dejó una huella política importante entre los Veintisiete.
La próxima cumbre entre ambas partes, prevista para el 20 de noviembre en Bruselas, será una oportunidad para explorar fórmulas de cooperación más estrechas. En la reunión participarán el primer ministro británico, Andy Burnham, y los presidentes del Consejo Europeo, António Costa, y de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Streeting explicó que el objetivo será examinar qué formas podría adoptar esa colaboración, qué opciones abriría y qué compromisos exigiría. Insistió, no obstante, en que las conversaciones se encuentran todavía en una fase inicial y que la cita no supondrá el comienzo de negociaciones para una reincorporación británica a la UE.
Defensa: alternativas a la participación en SAFE
En el ámbito militar, Kallas admitió que no se ha alcanzado un acuerdo para que el Reino Unido participe en SAFE, el instrumento europeo de préstamos destinado a impulsar las inversiones en defensa. Aun así, aseguró que existen otras vías para profundizar la cooperación y mencionó el debate sobre una posible segunda versión del programa, SAFE 2, que todavía no está definida.
La responsable europea señaló como prioridad avanzar en un acuerdo marco que permita la participación británica en las misiones civiles y militares de la UE. Las negociaciones sobre ese mecanismo continúan abiertas.
Streeting defendió que la estrategia británica pasa por situar a la OTAN en el centro de su política de seguridad, sin limitar a esa alianza toda la cooperación internacional. También advirtió de que el impulso a la industria europea de defensa no debería desembocar en medidas proteccionistas que terminen debilitando la capacidad conjunta de los aliados.
Londres anuncia más apoyo a Ucrania
La guerra de Ucrania ocupó buena parte del intercambio. Streeting recordó que el Gobierno británico ha anunciado un paquete adicional de 10.000 millones de libras de apoyo económico y militar a Kiev, que incluye 500 millones de libras de ayuda militar inmediata para este invierno.
El Reino Unido trabaja además con sus aliados de cara a la próxima reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, que Streeting copreside junto al ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius.
Preguntados por las informaciones sobre un posible ciberataque contra la aplicación ucraniana de alertas antiaéreas, Kallas lo enmarcó en la campaña rusa contra la población civil y recordó que julio, agosto y septiembre fueron los meses más mortíferos para los ucranianos desde el inicio de la invasión. Streeting afirmó que todavía no se conoce la autoría del ataque, pero calificó este tipo de amenazas híbridas como acciones de terrorismo patrocinado por el Estado desde Moscú.
El encuentro deja así sobre la mesa una voluntad compartida de cooperación en seguridad, aunque con cautela sobre el alcance político de la relación. Bruselas y Londres buscan avanzar en asuntos concretos mientras el legado del Brexit continúa marcando los límites del acercamiento.





