Un estudio del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) advierte de las consecuencias que podrían tener los nuevos límites europeos de residuos de pesticidas sobre las exportaciones de América. Brasil, Estados Unidos y Argentina concentran los mayores volúmenes comerciales expuestos.
Las posibles modificaciones de la normativa de la Unión Europea (UE) sobre los límites máximos de residuos de pesticidas podrían afectar a exportaciones agroalimentarias americanas por valor de unos 44.200 millones de dólares anuales. Así lo advierte un estudio divulgado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que analiza el impacto comercial de las restricciones planteadas por Bruselas.
El informe cifra en 29.700 millones de dólares el comercio potencialmente expuesto en Suramérica, mientras que Norteamérica concentra 10.800 millones. Centroamérica suma 4.810 millones y el Caribe, 427 millones.
Por países, Brasil encabeza la relación, con exportaciones por valor de 15.400 millones de dólares anuales potencialmente afectadas. Le siguen Estados Unidos, con 7.680 millones; Argentina, con 4.620 millones; Perú, con 2.840 millones; Canadá, con 2.000 millones; Colombia, con 1.970 millones; Chile, con 1.830 millones; Costa Rica, con 1.630 millones, y Ecuador, con 1.260 millones.
Los productos agrícolas más expuestos
El estudio identifica diferentes productos que podrían verse afectados por los cambios normativos. Entre ellos figuran la soja, el café, los cítricos y el maíz de Brasil; los frutos secos y los cereales estadounidenses; y los derivados de la soja, el maní, las semillas de girasol y los cítricos argentinos.
En Perú, el análisis señala el aguacate, el café, las bayas, la uva, el mango y el espárrago. También menciona la piña y el banano de Costa Rica, el café y el aceite de palma de Honduras, así como el banano, el cacao y el mango de República Dominicana.
No obstante, el IICA advierte de que el valor comercial identificado no equivale necesariamente a pérdidas futuras. Las consecuencias dependerán de factores como los pesticidas utilizados actualmente, los niveles de residuos detectados en los productos exportados, la disponibilidad de alternativas para proteger los cultivos y la capacidad de adaptación de los productores. También influirá la posibilidad de acceder a otros mercados.
El alcance de los cambios planteados por Bruselas
El documento, titulado *Evaluación del impacto de las restricciones de la UE en materia de LMR sobre las exportaciones agroalimentarias de las Américas*, ha sido elaborado por la consultora internacional Bryant Christie Inc. (BCI) para el IICA.
El análisis examina el denominado Paquete de Simplificación de la Inocuidad de los Alimentos y los Piensos, conocido como Ómnibus X y propuesto por la Comisión Europea. Según el instituto, los cambios podrían introducir criterios más restrictivos para los residuos de pesticidas presentes en los productos agrícolas importados.
En particular, algunas sustancias activas podrían ver reducidos sus límites máximos de residuos (LMR) hasta el límite de cuantificación, incluso cuando los niveles permitidos estén respaldados por normas internacionales del Codex Alimentarius o por evaluaciones de riesgo realizadas por países exportadores.
Una modificación de este alcance podría obligar a los productores a revisar sus estrategias de control de plagas, sus prácticas agrícolas y los insumos empleados. El resultado podría traducirse en mayores costes de producción y dificultades para mantener la competitividad en el mercado europeo.
El IICA reclama evaluaciones y diálogo técnico
Ante este escenario, el estudio recomienda realizar análisis adicionales para cada país y producto agrícola, con la participación de organizaciones de productores y representantes de las industrias. El objetivo es evaluar el uso de pesticidas, los datos disponibles sobre residuos, las alternativas para la protección de los cultivos y los costes que supondría adaptarse a los nuevos requisitos.
El director general del IICA, Muhammad Ibrahim, ha señalado que el propósito del informe es proporcionar a los Estados información técnica que permita fundamentar sus decisiones y favorecer un diálogo constructivo. También ha defendido la aplicación de medidas basadas en la ciencia y en las normas internacionales para proteger tanto el comercio agrícola como la seguridad alimentaria mundial.
En la misma línea, el ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Carlos Giménez, ha subrayado la importancia de las decisiones sustentadas en criterios científicos y de la cooperación multilateral para mantener un comercio abierto y predecible.
El debate enfrenta así dos cuestiones centrales: la regulación de los residuos de pesticidas y la seguridad de los alimentos, por un lado, y la adaptación de los países exportadores a unas exigencias que podrían modificar sus condiciones de acceso al mercado europeo, por otro.





