El ministro de Exteriores alerta de los riesgos que, a su juicio, representan los vínculos de la extrema derecha con actores externos y reclama reforzar la capacidad digital y de defensa de la Unión Europea.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha advertido este lunes sobre la influencia de «fuerzas externas» en los procesos electorales europeos y ha situado las próximas convocatorias en España, Francia e Italia como un momento decisivo para el futuro de la Unión Europea.
Durante su intervención en el foro internacional World in Progress (WIP), organizado por el Grupo Prisa en Barcelona, Albares ha señalado a la extrema derecha como una de las principales amenazas para el proyecto comunitario. Según ha afirmado, estas formaciones mantienen contactos con actores externos que pueden influir en el escenario político europeo.
El ministro ha advertido de que una eventual llegada de la extrema derecha a los gobiernos de los tres países podría transformar profundamente el rumbo de la Unión Europea. «Si la extrema derecha consigue hacerse con esos tres gobiernos, el proyecto europeo se va a transformar enormemente», ha señalado en una mesa redonda sobre justicia y multilateralismo ante los nuevos desafíos globales.
En el debate también ha participado el ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin.
Más capacidad digital y una defensa europea común
Ante el riesgo de injerencias, Albares ha defendido que Europa refuerce su presencia y sus capacidades en el ámbito digital. También ha planteado la necesidad de impulsar un «auténtico ejército europeo», aunque ha precisado que este no debería sustituir ni a la OTAN ni a los ejércitos nacionales.
A su juicio, la construcción de una capacidad militar común permitiría que la disuasión y la defensa del continente permanecieran bajo control europeo.
Albares distingue entre protesta y violencia
El ministro también se ha referido a los episodios violentos registrados en los últimos días en ciudades como Barcelona y Bilbao. En este punto, ha diferenciado el derecho legítimo a manifestarse de los actos violentos, que ha calificado de minoritarios y condenables.
Albares ha comparado la situación española con la de otros países europeos y ha señalado que en Francia, Italia y Alemania se han producido manifestaciones especialmente violentas, mientras que en España los incidentes han sido, según su valoración, puntuales.
No obstante, ha insistido en que cualquier episodio de violencia debe ser atajado con contundencia, sin confundirlo con el ejercicio del derecho de manifestación.
Darmanin pide combatir la violencia política
Por su parte, Gérald Darmanin ha explicado que los recientes altercados en Francia han supuesto un desafío para las fuerzas policiales y la justicia, especialmente por la participación de adolescentes, algunos de ellos de apenas 13 años.
El ministro francés ha reclamado combatir a la «ultraizquierda», a la que el Gobierno de su país responsabiliza de los últimos disturbios. Al mismo tiempo, ha establecido una distinción entre los sectores violentos y la izquierda que participa en el sistema democrático y aspira a alcanzar el poder por medios institucionales.
Darmanin ha defendido que los gobiernos deben escuchar también a quienes protagonizan episodios de violencia, con el objetivo de recuperar la confianza social. Sin embargo, ha subrayado que los cambios políticos deben canalizarse a través de las urnas y de la participación democrática.





