El 23 de abril comenzaron los reconocimientos de los dos “ochomiles” previstos: el Dhaulagiri, al oeste del valle y, el Annapurna, en el costado opuesto. Se hacía preciso dividir las fuerzas. Al principio, con las energías todavía intactas, el grueso de las actividades se concentró en el Dhaulagiri. Dos de los guías de Chamonix, Lachenal y Rebuffat, abrieron fuego sobre el glaciar, este, evolucionando con impecable maestría sobre las cascadas de hielo, mediante anclajes de piolet y crampones, ante la mirada estupefacta de los sherpas, que nunca había asistido a semejante espectáculo. Casi simultáneamente, Herzog, Terray y Marcel Ichac, el cineasta, buscaban un paso a la cara norte, por el alto valle del Dambush Khola, comprobando con desaliento, que el mapa indio que manejaban estaba equivocado: el supuesto paso no conducía a la vertiente septentrional de la montaña, sino a otra cuenca a la que Ichac llamó el “Valle Desconocido”. En cuanto a la arista sureste, que observada desde Ghasa durante la marcha de aproximación parecía inexpugnable, vista de cerca era todavía peor: llena de “gendarmes” - agudos pináculos de hielo – torres de hielo y. sin espacio donde acampar. Transcurrido abril y las dos primeras semanas de mayo, todo lo que habían averiguado, respecto al Dhaulagiri, se evidenciaba técnicamente muy difícil y, de proporciones mucho mayores de lo esperado.