Voltaire. La Religión. III
El siglo XVIII no era sólo el siglo del Sagrado Corazón, sino de los milagros del difunto abate Paris, transacciones en las que los jansenistas, emulaban a los jesuitas, en arrastrar a hombre y mujeres, a la más honda cloaca de la superstición. Un augur romano, acostumbrado a la inspección de las entrañas de las víctimas, destinadas al sacrificio, hubiera tenido derecho a despreciar a los sacerdotes, que inventaban un objeto para la adoración de los hombres, en las horribles y enfermizas visiones de María Alacoque (Santa Margarita María Alacoque fue una monja católica francesa que perteneció a la Orden de la Visitación de Santa María, conocida por haber recibido las famosas apariciones del Sagrado Corazón de Jesús que ocurrieron donde hoy se sitúa la Basílica del Sagrado Corazón). El hombre que vende lluvia a los salvajes, puede considerarse, casi, que contribuye al respeto de la raza, si lo comparamos con los convulsionarios y fanáticos, que fueron arrebatados por sus hazañas.
- Publicado en Tribuna Libre