EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Ramón Lamoneda Fernández. II


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Por medio de un acercamiento controlado y cauteloso al PCE, justificado por las necesidades objetivas del esfuerzo de guerra, Lamoneda confiaba en aislar a los caballeristas, e imponer la disciplina de partido a la militancia, según el mandato para restaurar la unidad interna, que había recibido la Ejecutiva, en la reunión del Comité Nacional en mayo de 1936. Los dirigentes caballeristas, tampoco nada satisfechos con el surgimiento de iniciativas populares de fusión, que amenazaban su propio poder sobre la militancia, fueron inmediatamente conscientes, de las intenciones que albergaba la Ejecutiva de Lamoneda. Lo que puede comprobarse, en una carta que la izquierda del partido publicó en “Claridad” el 6 de enero de 1937. La izquierda socialista supo interpretar perfectamente, el mensaje que encerraba la circular de Lamoneda, a saber, que la Ejecutiva nacional no estaba dispuesta a capitular frente a Largo y la Agrupación Socialista Madrileña (ASM).

En septiembre de 1936, ya en plena guerra, al fracasar el gobierno republicano de José Giral, los socialistas fueron la única alternativa. Prieto pensó que en tales momentos de guerra e insurrección popular, el candidato más adecuado para presidir el Gobierno era Largo Caballero. Pero ello contribuyó a deteriorar, el prestigio y la autoridad de la Ejecutiva del PSOE, y la situó en una posición de desventaja, en el marco del conflicto interno socialista.

Es entonces cuando se demostró la inteligencia que se había tenido, al escoger a Lamoneda como Secretario General, para acabar con el cisma en el seno del partido. Es más, no se puede negar que la Ejecutiva comenzó a recuperarse, como señalaba Lamoneda, una vez que se hubieron aflojado los lazos con Prieto, como resultado de la gran dedicación que este último, tuvo que prestar a los asuntos ministeriales.

La respuesta caballerista a la circular de la Ejecutiva, que hemos citado, tomó forma en la carta publicada en “Claridad” – que también hemos mencionado – firmada por todas las figuras destacadas del caballerismo, y que constituyó un verdadero despliegue de fuerzas. No obstante, el texto de la misma desvelaba la debilidad caballerista, ahora que se libraba una guerra. En tales circunstancias, no podían declararse abiertamente, en contra de la unidad de acción con el PCE. Que la unidad equivalía a la fuerza, fue una poderos abstracción que los sorprendió desprevenidos y los amordazó, y que, a comienzos de 1937, constituía un argumento de mucho peso, entre los militantes socialistas. Agravaba la dificultades de los caballeristas, el que la Ejecutiva aceptaba, en aquellos momentos, la línea de la unidad de acción. En ese momento, tanto los caballeristas como los centristas, se dejaron arrastrar, hasta cierto punto, por la oleada de entusiasmo popular que despertaba la idea de unidad. De tal forma, que la creación de comités de enlace entre las bases, fue obra de comunistas y socialistas, de todo el espectro político.

En el contexto de la Europa de la década de los treinta, con la embestida del fascismo en todas partes, para cualquier socialista español era muy complicado, expresarse frente a la opinión pública, en contra de la unificación. Pero ambos sectores del PSOE, seguían aferrados a la convicción, de que el entusiasmo del PCE por la unidad, estaba motivada principalmente, por la urgencia de hacerse con el apoyo de las masas, y el reconocimiento de que era el PSOE quien disponía de ella.

El propio Largo ya se había pillado los dedos, con la desastrosa unificación de las Juventudes que, recordemos, habían sido prontamente controladas por los comunistas. Aunque a un precio elevado, se había aprendido la lección. Esto explica bien su respuesta, ante la presión del PCE, a finales de 1936 y comienzos de 1937, por la que se le pedía que utilizara su influencia como Presidente del Gobierno, para facilitar la unificación de los dos partidos. Largo esquivó la petición, explicando que a pesar de ser Presidente, dentro de la estructura interna del PSOE, él no era más que un simple militante. Y, de hecho, y sobre todo, fue su resuelta decisión de excluir al PCE de la dirección de la UGT, lo que influyó mucho en la posterior campaña de los comunistas contra él.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..