Talleyrand. De camino a Brumario. VI
Con su ejército debilitado, e incapaz de tomar la fortaleza de Acre, Bonaparte tuvo que regresar a El Cairo, en mayo de 1799. De vuelta pues al país del Nilo, el 25 de julio derrotó a los otomanos, en su intento de desembarco en Abukir. Con la situación en Egipto estancada y la inestabilidad creciente en Francia, Bonaparte abandonó el país en una goleta rumbo a Francia, dejando al mando al general Kléber, que murió asesinado por un estudiante sirio, fanático religioso, en los jardines de su residencia de El Cairo el 14 de junio de 1800, el mismo día en que su viejo amigo y camarada Desaix, caía muerto en la batalla de Marengo. Asimismo, los rumores de que su mujer le ponía los cuernos, aceleraron la partida de Bonaparte. Técnicamente su regreso a Francia sin haber recibido órdenes de hacerlo, constituyó una deserción, pero nadie se lo reprochó.
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