Bohr. Unidad del conocimiento. V
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Ya en plenas Navidades y, con motivo de la cena anual del Cavendish, Bohr acariciaba – al escucharle – la posibilidad de irse a trabajar con la persona, que había penetrado tan profundamente en la estructura de la materia. A primeros de abril de 1912 Bohr llega a Manchester, y esa misma primavera empieza a relacionar la línea de investigación de Rutherford, con la de Plank-Enstein y, a convencerse de que la constitución electrónica del átomo, tiene que estar gobernado por el cuanto de acción. Poco después en julio, esas ideas cristalizan. El 1 de agosto Niels y Margrethe se casan en Copenhague y, en plena luna de miel terminan un borrador, sobre el frenado de las radiaciones por la materia, Sin embargo, en ese momento sus pensamientos se dirigían ya más, a establecer la conexión, entre el modelo de Rutherford y el cuanto de acción y, a ofrecer, sobre esa base, una explicación inteligente y coherente, de la estabilidad de la materia y, de las distintas propiedades químicas de los elementos que constituyen el sistema periódico.
Esas ideas se concretaron – al intuir que las leyes simples que gobiernan los espectros ópticos de los elementos, ofrecían la clave, para abordar el problema de la estabilidad – a lo largo de 1913 en una serie de tres artículos, conocidos como “la Trilogía”, que Bohr publicó en el “Philosophical Magazine” bajo el título genérico de “Sobre la constitución de los átomos y moléculas”. Este trabajo suyo sobre la estructura atómica – el famoso modelo de Bohr – fue recompensado con el Premio Nobel de 1922. Dada la importancia general que ha tenido para el desarrollo de la física y, a pesar de que contenido es de sobra conocido, reproduciré aquí, un resumen de los puntos esenciales de sus observaciones finales.
Pues eso.
Continuará.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.