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⮕ APÓYANOS

Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Bohr. Biología y mecánica cuántica. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El punto de partida de la moderna física atómica fue, como es sabido por muchos, el reconocimiento de la naturaleza atómica de la propia electricidad, indicada en primer lugar, por las famosas investigaciones de Faraday sobre la electrolisis y, establecida después definitivamente, por el aislamiento del electrón, en los bellos fenómenos de las descargas eléctricas, a través de gases enrarecidos, que tanto llamaron la atención, al finalizar el siglo XIX. Mientras las brillantes investigaciones de J. J. Thomson, aclararon pronto la parte esencial desempeñada por los electrones, en los más variados fenómenos físicos y químicos, nuestro conocimiento de las unides fundamentales que forman la materia, no fue completo hasta el descubrimiento por Ernest Rutherford, del núcleo atómico, que corona su precursor trabajo, sobre las transformaciones radiactivas espontáneas, de los elementos pesados. En efecto, este descubrimiento ofreció por primera vez, una explicación indiscutible, de la invariabilidad de los elementos, en las reacciones químicas ordinarias, en las cuales el minúsculo núcleo pesado permanece inalterable, quedando afectada únicamente, la distribución de los electrones ligeros que lo rodean.

Bohr. Luz y vida. VI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Niels Bohr escribe que piensa que todos coincidimos con Newton, en que la base esencial de la ciencia, es la certeza de que la Naturaleza, producirá siempre los mismos efectos, bajo las mismas circunstancias. Por consiguiente, si fuéramos capaces de llevar el análisis, del mecanismo de los organismos vivos, tan lejos como el de los fenómenos atómicos, apenas puede existir la esperanza de encontrar un comportamiento distinto, al de la materia inorgánica. En esta disyuntiva ha de tenerse presente, sin embargo, que las circunstancias en la investigación biológica y física, no son directamente comparables, ya que la necesidad de mantener vivo al objeto de estudio, impone a la primera una limitación que no existe en la segunda. Así, mataríamos con seguridad a un animal, si intentáramos llevar a cabo la investigación de sus órganos, hasta el punto de poder determinar el papel desempeñado en las funciones, por los átomos aislados.

Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Vistas las dificultades para explorar a fondo el lago Tanganika, Richard Burton ordenó emprender el regreso a Kazeh y, al civilizado entorno de los árabes allí asentados. “Recordaré durante mucho tiempo la mañana del 26 de mayo de 1858, en la que gocé por última vez, del espectacular amanecer sobre el lago Tanganika”, dice Burton con evidente tristeza. “El encanto natural del panorama quedó, si acaso, resaltado por la reflexión de que tal vez mis ojos nunca volviesen a verlo”.

Talleyrand. Tal para cual. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Era costumbre en aquel tiempo y lo siguió siendo durante muchos años (y es posible que no se haya acabado aún) que los encargados de las negociaciones internacionales y de hacer realidad los deseos de los Estados interlocutores, cobraran una comisión “por sus buenos oficios”. Estas comisiones eran conocidas con el eufemismo de douceurs. Así que en cuanto se supo el nombramiento de Talleyrand, los embajadores en París de Prusia, España y Portugal empezaron a hacerle llegar dinero a espuertas para congraciarse con el Directorio. Para evitar suspicacias y rumores degradantes en el interior del país, se pagaban con frecuencia en bancos extranjeros. Para ello, Talleyrand tenía cuentas abiertas en Londres, Hamburgo y Ámsterdam. El “dulcificado” decidía donde.

Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El viaje de regreso a Ujiji fue un cúmulo de frustraciones. Los barcos hacían agua por diversas vías y, estaban “cargados en exceso”. De hecho, el agua estropeó las tiendas, humedeció la sal y, empapó los cereales y la harina; la pólvora también resulto dañadas y, las pistolas se estropearon por el exceso de herrumbe.

Donde está la libertad, está mi patria

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Con el siembre recurrente “tema” de Cataluña, algunos amigos reaccionaron con cierto enfado, ante otros que hablábamos de “patriotismo constitucional”. Pensaban ¿piensan? que somos unos talibanes de la Constitución del 78. Que tenemos una visión acrítica, casi religiosa, de la misma. Que nos postramos ante ella, como los cristianos ante la Biblia, los musulmanes ante el Corán, o los judíos ante la Torá. Y ni de lejos va de eso, al menos no para mí, ni para Dolf Sternberger que acuñó el concepto, ni para Jürgen Habermas quien lo difundió. Está más relacionado, me parece, con el viejo dicho latino de “Ubi libertas, ibi patria” (“Donde está la libertad, ahí está mí patria”).

Bohr. Biología y mecánica cuántica. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como escribe Niels Bohr, no solo hubo que esperar a los tiempos de Lavoisier, para llegar al descubrimiento de los principios elementales de la química, que iban a dar la clave de los fenómenos de la respiración y, proporcionar más tarde, la base del extraordinario desarrollo de la llamada química orgánica, sino que antes de los descubrimientos de Luigi Galvani, permanecía aún oculto todo un aspecto fundamental, de las leyes de la física. Es muy sugestivo pensar que el germen que, en manos de Volta, Oersted, Faraday y Maxwell, llegó a desarrollarse, hasta constituir una estructura, que rivaliza en importancia con la mecánica de Newton, nació de investigaciones que tenían un objetivo biológico.

Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Burton, por su parte iba a consolarse, dice, “corrigiendo ciertas deficiencias en lo que ataña a la ortografía y la sintaxis de diario de Speke, que después aparecieron en el Blakwood (en la revista) de septiembre de 1859… Debo confesar mi sorpresa”. Speke había situado “la enorme herradura de montañas altísimas”, en el corazón mismo de la que se llamaba “Depresión de sir R. Murchison”. Se trataba de un rasgo “absolutamente hipotético, por no decir inventado…que mi compañero publicó con todo conocimiento de causa y con extrema gravedad, con toda la pompa del descubrimiento, em mayúsculas incluso”. “Esta cordillera montañosa”, había escrito Speke, “considero que constituye el grueso de las verdaderas Montañas de la Luna. Burton se sintió molesto ante este malentendido;

“¡Así es como hacen los hombres la geografía! ¡Así se echan a perder los descubrimientos!”.

Heráclito. XX

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Lo que llega a nosotros, por el camino de la traducción lingüística, no es lo que ha quedado, sino algo que se transmite, que se nos dice a nosotros, sea bajo la forma del relato directo, sea bajo la forma de la tradición escrita. Bajo la forma de la escritura, todo lo transmitido se da simultáneamente, para cualquier presente. En ella se da una “co-existencia” única de pasado y presente, pues la conciencia presente, tiene la posibilidad de un acceso libre, a todo cuanto se ha trasmitido por escrito. El medio de toda comprensión, por tanto, es el lenguaje, que no es un mero instrumento del pensamiento, sino un elemento constitutivo del mismo (y de nuestro propio mundo).

Heráclito. XIX

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Como ya avanzábamos, en el anterior escrito, a través del “diálogo”, el pasado queda integrado en el presente. Pero lo esencial es advertir, que el resultado final de este proceso, nunca se puede determinar de antemano, ya que no se trata de “descubrir” la verdad, sino de facilitar su propio “acontecer”, como ya hemos visto. Por tanto, todo comprender es “interpretar” y, toda interpretación se desarrolla, por medio de un lenguaje, que pretende “dejar hablar” al objeto, para que “aparezca”: el lenguaje del intérprete.

Heráclito. XVIII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Llegamos de este modo, a uno de los conceptos clave, de la hermenéutica contemporánea; el “circulo hermenéutico, que hace cuestión de la aparente paradoja, de que toda comprensión, debe partir necesariamente, de una precompresión, de aquello que se trata de interpretar. En consecuencia, los prejuicios no desparecen del proceso, sino que se mantienen vivos, en el movimiento circular de la comprensión o, si se quiere “espiral”, que nutre la interpretación, al tiempo que se nutre ella:

Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XX

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El viaje de exploración del lago Tanganika, discurrió, en su mayor parte sin incidentes, en el que se recorrieron costas despobladas, sin una aldea, sin un solo signo de civilización. Qué parte de esa “vaciedad” puede atribuirse a la incapacidad visual de Speke, es algo que no puede calibrarse. Bien pronto se puso a malas con su tripulación. El tiempo fue tempestuoso, y abundaron las lluvias. Cuando estalló una tormenta más violenta, Speke se refugió en una de las islas del lago. Permaneció en su tienda, meditando sobre su vida y sobre los problemas habidos con el capitán, mientras el viento y la lluvia le azotaban sin misericordia. Al escampar la tormenta, encendió una vela para reorganizar sus pertenencias.

Heráclito. XVII

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Llegados a este punto, convine que tengamos muy presentes, a los llamados “maestros de la sospecha”. Marx, que desveló como falsa conciencia, la ideología burguesa; Nietzsche, que desenmascaró los falsos valores, de la metafísica tradicional; Freud, que destapó los disfraces, de las pulsiones inconscientes. Esta triple crítica puso en cuestión, los ideales de la razón ilustrada y, preparó el camino, para una nueva hermeneútica, que cuestiona la noción misma de “sentido”, en función de los condicionamientos históricos, morales y psicológicos del intérprete… También para Kant, la filosofía tenía un cometido esencialmente “crítico” y, su deber consistía en eliminar, “la ilusión producida por un malentendido, aunque esto suponga la pérdida, de preciados y queridos errores, sean cuantos sean”.

Talleyrand. Tal para cual. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Una vez más Talleyrand fue a pedir ayuda a Mme de Staël, esta vez en un cierto tono melodramático. Germain logró que el antiguo abbé y Barras se conocieran en el Palacio de Luxemburgo, sede del Directorio y, se lo presentó como el hombre ideal para ocupar un ministerio importante: Exteriores o Finanzas. Parece ser que en un primer momento Barras desconfió de él (le recordaba físicamente a Robespierre) y le hizo saber que los demás directores se opondrían. Con todo, pensó que tal vez aquel hombre podía servir para dotar a Francia de una imagen menos belicosa a los ojos de los demás europeos. Finalmente, lo invitó a cenar en su residencia de Suresnes, junto al Sena. Y aquí, como en tantas otras ocasiones a lo largo de su vida, el hado favoreció a Talleyrand.

El átomo y los antiatomistas. V

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Asumiendo como Aristóteles, que los diferentes elementos podrían representar, además de las sustancias concretas, cuyos nombres llevan, las características generales de determinados tipos de compuestos, nos encontramos en presencia de una teoría, que no tiene ninguna dificultad, al menos en principio, para dar cuenta de la multiplicidad, de los cuerpos observados.

Bohr. Luz y vida. VI

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Niels Bohr pensaba que esta diferencia fundamental, entre la investigación física y biológica, entraña la imposibilidad de trazar un límite preciso, en la aplicación de las ideas físicas a los problemas de la vida, que corresponda a la distinción en mecánica atómica, entre el campo de la de la descripción mecánica causal y, los procesos propiamente cuánticos. Si en lugar de distinguir entre organismos vivos y cuerpos inanimados, extendemos la idea de vida a todos los fenómenos naturales, el problema de la limitación de los conceptos físicos en biología, perdería todo su significado. De otro lado, si de acuerdo con el lenguaje corriente, hubiéramos de reservar la palabra mecánica, a la descripción inequívoca causal de los fenómenos naturales, una expresión tal como ‘mecánica atómica’, quedaría carente de significado.

El átomo y los antiatomistas. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Según Aristóteles, las cuatro cualidades primarias son: lo caliente y lo frío (las llamadas cualidades activas) y lo seco y lo húmedo (las llamadas cualidades pasivas) que, descartando los pares incompatibles (frio-caliente, seco-húmedo) pueden agruparse en cuatro pares: caliente-seco, caliente-húmedo, frío-seco y frio-húmedo).

El átomo y los antiatomistas. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Además de las dos causas internas, identificadas como los dos principios – la materia, que deviene causa material; y la forma, que deviene causa formal – están las dos causas complementarias: la causa eficiente o motriz, que representa el agente o el factor iniciador y, ejecutor del proceso; y la causa final, que simboliza su propósito último, el “por qué” de las cosas.

Talleryrand. Tal para cual. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La etapa de los directorios en Francia, se puede dividir en dos: la primera, que se desarrolla desde 1795 hasta 1797 y, la segunda, que va de 1797 a 1799. Para el primer Directorio se eligieron cinco republicanos con experiencia y un pasado moderado. El segundo Directorio se caracterizó, en cambio, por establecer un régimen autoritario que abusaba de su poder, anulando elecciones en los distritos, cuando daban la victoria a sus rivales. Durante 1797 y 1798 Francia disfrutó de unas excelentes cosechas que relajaron la tensión social, pero el segundo Directorio no alcanzó a mantener una estabilidad política, suficiente para consolidar su autoridad.

Karl Popper. Heráclito IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Pero habiendo reducido todas las cosas a llamas, a procesos semejantes al de la combustión, Heráclito cree ver en esos procesos una ley, una medida, una razón, una sabiduría; y habiendo destruido el cosmos como edificio y, declarado que sólo era un montón de basura, lo rescata para introducirlo nuevamente, bajo la forma del orden predestinado de los sucesos, en el proceso universal.

Bohr. Luz y vida. V

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Niels Bohr escribe que piensa que todos coincidimos con Newton, en que la base esencial de la ciencia, es la certeza de que la Naturaleza, producirá siempre los mismos efectos, bajo las mismas circunstancias. Por consiguiente, si fuéramos capaces de llevar el análisis, del mecanismo de los organismos vivos, tan lejos como el de los fenómenos atómicos, apenas puede existir la esperanza de encontrar un comportamiento distinto, al de la materia inorgánica. En esta disyuntiva ha de tenerse presente, sin embargo, que las circunstancias en la investigación biológica y física, no son directamente comparables, ya que la necesidad de mantener vivo al objeto de estudio, impone a la primera una limitación que no existe en la segunda. Así, mataríamos con seguridad a un animal, si intentáramos llevar a cabo la investigación de sus órganos, hasta el punto de poder determinar el papel desempeñado en las funciones, por los átomos aislados.

Bohr. Luz y vida. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Sin dudas, las características esenciales de los organismos vivos, ha de buscarse en una organización peculiar, en la que los aspectos susceptibles de ser analizados, por la mecánica ordinaria, están entrelazados con otros típicamente atomísticos, en grado no igualado por la materia inanimada.

Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XIX

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Tan pronto Burton y Speke vivaquearon en condiciones, Burton se apoderó de una embarcación de sólida hechura, construida evidentemente por un árabe. Era capaz de dar cabida a 35 hombres. Emprendieron un breve viaje de exploración por el lago Tanganika, aunque ambos hombres se hallaban demasiado agotados, para realizar una exploración a fondo. Luego se instalaron para pasar una temporada, que iba a resultar tan incómoda, como la marcha a través de la jungla. La humedad lo impregnaba todo. Los libros se pudrían, las anotaciones resultaban ilegibles, porque se corría la tinta, incluso después de secarse, en las páginas crecía el moho. Los especímenes botánicos arduamente recogidos se echaron a perder. “Al principio, el clima frío y húmedo de la región de los lagos, no nos acogió nada bien”, dice Burton al tiempo que calcula que la dieta a base de pescado era excesivamente grasa.

Talleyrand. Tal para cual. I

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

“Veo por las cartas que me envía que usted parte siempre del mismo falso principio. Imagina que la libertad hará que un pueblo blando, supersticioso, ocioso y cobarde haga grandes cosas. Yo no puedo hacer milagros…”

(Napoleón a Talleyrand refiriéndose a Italia, pero pensando también en Francia).


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