Bohr. Unidad del conocimiento . I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Antes de que intentemos responder a la cuestión, de “hasta qué punto cabe hablar de unidad del conocimiento”, hemos de preguntarnos, por el significado mismo de la palabra “conocimiento”. Todo científico se enfrenta constantemente, con el problema de una descripción objetiva de la experiencia, que, para nosotros (Bohr “dixit”), no es otra cosa que una comunicación sin ambigüedad. Nuestra herramienta básica es, evidentemente, el lenguaje ordinario, que sirve las necesidades de la vida práctica y, de las relaciones sociales. No nos interesa aquí el origen de tal lenguaje, sino su alcance en cuanto a la comunicación científica y, en especial, el problema de hasta que punto, la descripción puede conservar objetividad, cuando la experiencia sobrepasa, los acontecimientos de la vida ordinaria.
Todo conocimiento se presenta dentro de un marco conceptual, adaptado a la experiencia pasada y, que tal cuadro, cualquiera que sea, puede resultar demasiado estrecho, cuando se trata de abarcar nuevas experiencias. La investigación científica ha demostrado muchas veces y, en múltiples dominios del conocimiento, la necesidad de abandonar o modificar, puntos de vista que, a causa de su fecundidad y aplicabilidad, aparentemente ilimitadas, eran considerados como condiciones indispensables, de toda explicación racional. Aunque tales progresos hayan surgido de estudios especializados, constituyen una enseñanza general muy importante, para el problema de la unidad de conocimiento. En efecto, la ampliación del marco conceptual, no solo ha servido para establecer orden en ciertas ramas del conocimiento, sino, que, en el análisis y síntesis de la experiencia, ha revelado también analogías, en dominios del conocimiento, aparentemente separados, sugiriendo de este modo, la posibilidad de una descripción objetiva, cada vez más general.
Cuando hablamos de marco conceptual, nos referimos simplemente a la representación lógica, no ambigua, de relaciones entre hechos de la experiencia. Esta manera de ver, se manifiesta también claramente, en el desarrollo histórico, que ha visto desaparecer toda separación rigorosa, entre lógica formal, estudios semánticos e, incluso, sintaxis filológica. Especial papel han desempeñado las matemáticas, que han contribuido de manera decisiva, al desarrollo del pensamiento lógico; sus abstracciones bien definidas, son para nosotros, un medio inestimable de expresar relaciones armoniosas. No obstante, en nuestra discusión, no consideraremos las matemáticas puras, como rama separada del conocimiento, sino más bien como un refinamiento del lenguaje común, al que proporcionan los medios adecuados de enunciar relaciones, para las cuales la expresión verbal ordinaria, es imprecisa o embarazosa. En relación con esto debe destacarse que, precisamente, evitando referirse al sujeto consciente, como lo hace sin cesar el lenguaje ordinario, el uso de los símbolos matemáticos asegura, la no ambigüedad de las definiciones, imprescindible para toda descripción objetiva.
Pues eso.
Continuará.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.