Bohr. Unidad del conocimiento. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Lo que le llamaba especialmente la atención a Niels Bohr, de la novela “Las aventuras de un estudiante danés”, era una conversación entre los dos primos, uno de los cuales era muy práctico, mientras que el otro – en quien Bohr se reconocía – era más bien dado a las meditaciones. Al tratar de aclarar las dificultades que le confunden, el último dice:
“¡Claro que he visto antes pensamientos escritos! Pero desde que he percibido de una manera distinta, la contradicción implícita en esa acción, me he sentido incapaz de ello. ¿Cómo puede entonces surgir ningún pensamiento, si debe haber existido ya antes de ser producido? Cuando tu escribes una frase, tienes que tenerla en tu cabeza antes de escribirla, pero antes de tenerla en tu cabeza, debes haberla pensado, de lo contrario, ¿cómo ibas a saber que podía generarse una frase? Y antes de pensar en ello, tienes que tener una idea de ello, sino ¿cómo podría haberte ocurrido pensar en ello? Y así se sigue hasta el infinito y, este infinito está… encerrado en un instante
Percibir la imposibilidad de pensar contiene en sí mismo otra imposibilidad, cuyo reconocimiento implica de nuevo, una inexplicable contradicción”.
Bohr tenía un problema parecido al del estudiante danés y, eso le llevó a reflexionar sobre las condiciones, en las cuales es posible, la comunicación objetiva de experiencia, por medio del lenguaje. Las dificultades provienen – decía – del hecho de que usamos las mismas palabras en distintos contextos, para denotar aspectos de la experiencia humana, que no sólo son diferentes, sino que se excluyen mutuamente. De nuevo, las aventuras del estudiante danés, le sumergen en las más profundas sutilezas: “en muchas ocasiones el hombre se divide en dos personas, una de las cuales trata de enseñar a la otra, mientras que una tercera, que en realidad es la misma que las otras dos, no sale de su asombro ante tamaña confusión. En breve el pensar se hace dramático, los actos más discretos se convierten en las tramas más complicadas y, el espectador se torna cada vez más actor”
Pues eso.
Continuará.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.