En “Protréptico” (cabe pensar que escrito en el año 351/350) Aristóteles trata de rebatir a la escuela de Isócrates, no ya como lo había hecho en “Grillo”, desmantelando la retórica, sobre la que se basaba la escuela del adversario, sino de forma positiva, mostrando la excelencia de la filosofía, sobre la que se asentaba, a su vez, la “Padeia” de la Academia (Paideia, en griego παιδεία, "educación" o "formación", a su vez de παις, país, "niño", era, para los antiguos griegos, el proceso de crianza de los niños, entendida como la transmisión de valores - saber ser - y saberes técnicos - saber hacer - inherentes a la sociedad). Aristóteles trata de mostrar que la filosofía, es superior en todos los sentidos, ya sea en sí o por sí, como por sus efectos y por los beneficios, que proporciona al hombre: en especial, frente a la “Antidosis” de Isócrates, señalaba que la filosofía era la base única y segura de la acción. Así pues, el “Protréptico” es la defensa integral de la filosofía. Al mismo tiempo es también, el documento en el que Aristóteles, que rondaba ya los 35 años, esclarece definitivamente para sí y para los demás, el ideal de la “vida teorética”, es decir, del tipo de vida que sitúa en la especulación, el propio fin y la felicidad, llegando de esta forma, más allá de las posiciones de la Academia.