El Pacto del Betis. II
Hay otra grieta o duda razonable, contra lo que se llamó, por algunos, el Pacto del Betis y, es esta: hasta finales del verano de 1974, no estuvo claro que el PSOE, pudiera convocar un congreso, por lo que me cuesta creer, que ya estuviera escrito su guión. Las afiliaciones habían crecido (la mía estaba ya muy cerquita de materializarse), se sumaban militantes sueltos y, grupos minúsculos en varias ciudades de España. Ya no se cabía en la vieja sede de Toulouse. Había que buscar un escenario más amplio, en algún lugar de Francia. Robert Portillon, responsable de las relaciones internacionales de los socialistas franceses – y, por ende, interlocutor habitual de los socialistas españoles – y alcalde eterno de Suresnes, ofreció el magnífico teatro de su municipio. La dirección del PSOE aceptó y, convocó el congreso para octubre.
- Publicado en Tribuna Libre