En toda Europa y en el mundo, el populismo constituye un poderoso motor de movilización de todas las formas de resentimiento, ya sea económico, cultural o político. En Francia, el populismo ocupa un lugar central en la estrategia política de dirigentes como Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen, como muestran las clasificaciones internacionales de los partidos.
El populismo se basa en tres conceptos fundamentales e interrelacionados: el pueblo, la élite y la voluntad popular. La apelación al pueblo constituye el núcleo de la visión populista. Este se contrapone sistemáticamente a una élite considerada corrupta o alejada de las verdaderas aspiraciones populares. El pueblo es presentado como la fuente exclusiva del poder político, y su soberanía debe expresarse sin trabas ni restricciones de ningún tipo.
Las opiniones populistas son compartidas por una amplia mayoría
Las ideas del populismo —la apelación al pueblo, el rechazo de las élites y la omnipotencia de la voluntad popular— también están presentes en la opinión pública. La literatura académica ha establecido desde hace tiempo el papel que desempeñan las actitudes populistas en la orientación del voto en Francia y, más ampliamente, en Europa y Estados Unidos.
La tercera oleada de la Encuesta Electoral Francesa (ENEF) del Cevipof, realizada a principios de septiembre de 2026, refleja la magnitud de las actitudes populistas entre el electorado francés. Estas actitudes se miden mediante una batería clásica de seis preguntas que combina las tres ideas principales del populismo —pueblo, élites y soberanía— y cuya validez se ha comprobado en numerosos estudios sobre el voto populista.
Casi nueve de cada diez personas encuestadas (89 %) creen que «los políticos hablan demasiado y actúan demasiado poco». El 70 % de los participantes percibe una brecha entre la ciudadanía y sus representantes, y algo más de la mitad (53 %) afirma que prefiere «estar representado por un ciudadano corriente antes que por un político profesional». Para el 40 % de los encuestados, «en política, cuando se habla de compromiso, en realidad se está renunciando a los propios principios».
Por último, la reivindicación de la soberanía popular se impone como una demanda fundamental: más de ocho de cada diez encuestados (83 %) consideran que «los diputados de la Asamblea Nacional deben seguir la voluntad del pueblo». Además, el 63 % está de acuerdo con la afirmación de que «las decisiones políticas más importantes deberían ser tomadas por el pueblo y no por los políticos».
Consideradas por separado, estas opiniones pueden reflejar una determinada concepción de la democracia o una crítica a las élites. Sin embargo, cuando se expresan conjuntamente, permiten identificar una visión populista entre los individuos.
Evolución de las actitudes populistas entre 2017 y 2027
Fuente de los datos y metodología: Cevipof.
Estos niveles de populismo son, en términos generales, comparables a los registrados en 2017, mientras que en 2022 se observó un descenso significativo. Hace cinco años, el populismo retrocedió en todos los indicadores, con una caída media de unos 12 puntos, en un contexto marcado por la preocupación que suscitó el estallido de la guerra en Ucrania.
Este año, la crisis social y política en la que comienza la precampaña presidencial parece propiciar claramente la reactivación de las actitudes populistas en amplios sectores del electorado.
Un populismo que se afianza en la derecha
Las actitudes populistas, medidas a partir de la media de las respuestas a estas distintas preguntas, se distribuyen a lo largo de todo el espectro político y suelen ser más intensas en sus dos extremos.
Los datos de la tercera oleada de la Encuesta Electoral lo confirman: el populismo alcanza sus niveles más altos en ambos extremos del eje político, aunque se observa una evolución destacable. Entre 2017 y 2027, los niveles medios de populismo aumentaron significativamente en la derecha, sobre todo en las tres posiciones más derechistas del eje (8, 9 y 10), mientras que se mantuvieron relativamente estables en la izquierda.
Niveles medios de populismo según la posición individual en la escala izquierda-derecha (2017-2027)
Fuente de los datos y metodología: Cevipof.
Al igual que en 2017 y 2022, el populismo sigue ejerciendo un efecto significativo sobre las probabilidades de voto, medidas en este caso a partir de las intenciones de voto declaradas a principios de septiembre. Este efecto se mantiene con independencia de las características sociológicas de las personas —género, edad, nivel educativo o profesión— y de su orientación política.
Probabilidades de voto en la primera vuelta de las elecciones presidenciales según el nivel individual de populismo
Fuente de los datos y metodología: Cevipof.
Las personas con actitudes más populistas tienen estadísticamente una mayor propensión a votar por candidatos que defienden estas ideas. Sin embargo, este efecto no tiene la misma intensidad en todos los casos. De media, Marine Le Pen gana alrededor de 13 puntos por cada unidad que se avanza en la escala de populismo. En comparación, Jean-Luc Mélenchon solo gana 4 puntos de media y Éric Zemmour, menos de dos. En posiciones más centristas del espectro político, el populismo reduce considerablemente la probabilidad de votar por Raphaël Glucksmann y, aún más, por Édouard Philippe.
El populismo «impulsa» el voto a Le Pen entre la derecha y quienes no se identifican ideológicamente
La ventaja populista de Marine Le Pen se manifiesta principalmente en dos grupos clave de votantes.
El primer grupo reúne a quienes se sitúan en el centro y en la derecha del espectro político (posiciones 5, 6 y 7). Entre los más populistas de este grupo, Marine Le Pen supera su media de intención de voto, mientras que entre los menos populistas se mantiene por debajo de ella.
Se observa un efecto similar entre quienes no se identifican ideológicamente y no declaran ninguna preferencia política: las personas con un elevado nivel de populismo votan a la candidata de extrema derecha en una proporción muy superior a la media.
Este efecto de «impulso» del populismo dista mucho de ser insignificante: estos dos grupos representan, respectivamente, el 26 % y el 13 % del electorado total de la encuesta. Dentro del primero, Marine Le Pen obtendría alrededor del 23 % de los votos, mientras que en el segundo alcanzaría hasta el 42 %. Gracias, en parte, al populismo, estos votantes se sumarían al grueso del electorado lepenista, concentrado en las posiciones más derechistas del eje ideológico.
En el lado opuesto, en la izquierda, Jean-Luc Mélenchon no se beneficia del mismo efecto de movilización adicional del populismo. Como cabría esperar, el voto a su favor se concentra en las posiciones más izquierdistas del eje (0, 1 y 2). En cambio, el efecto de «impulso» atribuible al populismo solo se produce en una categoría contigua: la de quienes se sitúan en el tercer nivel del eje ideológico. Sin embargo, este grupo representa únicamente el 10 % del conjunto del electorado encuestado.
Sobre todo, a diferencia de lo que ocurre con Marine Le Pen, el populismo no ejerce ningún efecto significativo entre quienes no se identifican ideológicamente —los que se declaran «ni de derechas ni de izquierdas» o no ofrecen respuesta—. En este grupo, la probabilidad de votar al líder de La Francia Insumisa se mantiene muy por debajo de la media, independientemente del nivel de populismo. Jean-Luc Mélenchon obtendría allí apenas el 6 % de los votos en la primera vuelta de las presidenciales, frente al 42 % de Marine Le Pen, como hemos visto.
Perspectivas
A pocos meses de las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2027, los datos de la tercera oleada de la Encuesta Electoral del Cevipof permiten esclarecer un aspecto importante de la dinámica actual de la candidata de extrema derecha: la ventaja populista de la que parece beneficiarse la líder de Reagrupamiento Nacional frente a Jean-Luc Mélenchon.
Naturalmente, estos resultados deberán confirmarse en las urnas. Es evidente que el pulso electoral de 2027 no se decidirá únicamente en función del factor populista. Numerosas cuestiones ocuparán previsiblemente el centro del debate presidencial: el poder adquisitivo, la deuda o el déficit público, el clima, la inmigración, la sanidad, la inseguridad, Europa y Ucrania, por citar solo algunas.
Sin embargo, en esta fase de la precampaña, la candidata de RN parece estar mejor situada para aprovechar los sentimientos populistas que predominan en una amplia parte del electorado.
Desde hace varias semanas, Marine Le Pen multiplica las señales de radicalidad y los discursos populistas. El arraigo del populismo en la derecha, tal como muestran los datos de la encuesta, otorga sin duda una ventaja adicional a la candidata de RN en su intento de conquistar al electorado de derechas, cuyo apoyo sigue siendo indispensable para su victoria en 2027.
El análisis completo, publicado el 13 de octubre de 2026, está disponible en las Notas de investigación del Cevipof.![]()
Gilles Ivaldi, investigador en ciencia política del CEVIPOF, Sciences Po
Este artículo se republica a partir de The Conversation bajo licencia Creative Commons.





