No.
Convocar elecciones ahora, no. Ir a una huelga general en estas condiciones, tampoco. Estas dos decisiones, si se adoptan ahora, van a implicar, sin la menor duda, la victoria compelta de quienes han fomentado en gran medida esta y las demás crisis, es decir, la derecha extrema y la extrema derecha, con sus terminales judiciales y mediáticas; son vasallas de los fondos buitre culpables del sufrimiento generalizado de los inquilinos, sector mayoritario de la población del país. Estos partidos y sus instituciones adjuntas, Judicatura y Prensa dependiente, han impedido desde hace ocho años y medio cualquier tipo de consenso o acuerdo para tomar medidas de Estado, como las que el gravísimo problema de la vivienda necesita y requiere para su resolución. Y sin medidas de Estado, es decir, sin meter en cintura a los especuladores de altos vuelos, con la espalda protegida de sus zarpazos, no hay salida posible de la crisis que estas fieras generan gracias a sus aliados políticos de aquí.
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