La senda que conduce al socialismo para un periódico norteamericano (1926)
The Milwaukee Leader fue un periódico socialista de la ciudad de Milwaukee (Wisconsin), que se estableció en 1911, y se restableció en 1923.
- Publicado en Historalia
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
The Milwaukee Leader fue un periódico socialista de la ciudad de Milwaukee (Wisconsin), que se estableció en 1911, y se restableció en 1923.
Entre la infinidad de tesoros que te brinda bucear en las hemerotecas digitales hoy compartimos con los lectores la reseña que el importante intelectual socialista Julián Zugazagoitia realizó en las páginas de El Socialista en el final del invierno de 1929 sobre un libro de un autor completamente desconocido del público español de hoy pero que fue famoso en las primeras décadas del pasado siglo y, especialmente, en entreguerras, René Fülop-Miller, que en 1927 publicó el libro, Rasputín: el santo diablo y que posteriormente, Ediciones y Publicaciones Iberia de Barcelona sacó en castellano con el título de El diablo sagrado: Rasputín.
En el año 1924 en el Reino Unido se adoptó una ley relativa a los salarios mínimos de los obreros agrícolas, ordenando la creación de oficinas de salarios regionales, así como de una oficina nacional.
Luis Araquistáin reflexionó sobre la psicología del soldado que volvía de la guerra al poco de terminar la Gran Guerra. Pero se trataba del soldado victorioso, del campo aliado, no del soldado que regresaba a un país vencido. El artículo, después de plantear las causas sociales, se detenía en las psicológicas. Creemos que las ideas expuestas son sumamente sugerentes más allá de la coyuntura de la posguerra de la Gran Guerra.
Dentro de mis intereses como historiador del socialismo la cuestión de las razones por las que se pensó que debían crearse partidos políticos obreros después de la fallida experiencia de la AIT ha sido uno de los principales.
En 1945 tuvo lugar un importante Congreso en Bruselas que cambió al socialismo belga. El inicial Partido Obrero, fundado en el XIX, y que no sobrevivió a la ocupación nazi, se transformó en el Partido Socialista Belga.
El Congreso de Quaregnon de 1894 es fundamental en la historia del Partido Obrero Belga. En el mismo se aprobó la Carta de Quaregnon, y en la misma tuvo mucho que ver Émile Vandervelde. Fue la base del programa del socialismo belga al menos hasta la Segunda Guerra Mundial, haciendo una lectura propia del marxismo, defendiendo la emancipación del proletariado y la abolición de las clases y la propiedad o control colectivo de los medios de producción. Las líneas generales fueron las siguientes:
Desde que Sánchez fue investido la última vez y también desde que Trump recuperó el poder estamos asistiendo a un uso disparatado de las denominaciones ideológicas y políticas.
En un trabajo sobre la táctica revolucionaria del destacado socialista Gueorgui Plejánov existen una serie de afirmaciones sugerentes sobre el método del socialismo utópico, que queremos, brevemente, plantear.
El XI Congreso del PSOE, celebrado en noviembre de 1918, es decir, cuando terminaba la Gran Guerra, se trató sobre la creación de la Sociedad de Naciones que proponía el presidente W. Wilson.
El socialismo español se adhería a la idea del presidente norteamericano.
Contamos con un interesante material histórico, publicado en el verano de 1888 por parte de El Socialista (número del 13 de julio) que era un extracto del informe de la “ciudadana Laurent” en el Congreso de los Sindicatos Obreros de Francia celebrado en Lyon.
Treilhard imprimió un sustancial cambio sobre la asistencia sanitaria en la Comuna de París.
Charles Víctor Beslay (1795-1878) fue uno de los protagonistas de la Comuna de París.
Era ingeniero y llegó a ser consejero general de Morbihan (Bretaña) en 1830. Después, en París puso en marcha una fábrica de máquinas de vapor, además de intentar poner en práctica las ideas de Proudhon, con el que había entablado amistad.
En distintas ocasiones he explicado las motivaciones para escribir en los medios sobre historia y sobre determinada historia. Siempre me ha movido una vocación pedagógica, divulgativa con rigor y no en el ámbito de la vulgarización o de la justificación de nada. He creído que existe una necesidad de conocer más el pasado por distintas causas, desde las puramente culturales hasta las que te permiten entender el presente y, sobre todo, mi gran obsesión, como un ejercicio motivador para la reflexión sobre nuestro presente y también, sobre la generación de proyectos transformadores de futuro.
El Partido Socialista fue constantemente muy crítico con el Gobierno Arias en 1976.
El PSOE en este contexto denunció en mayo de ese año, en El Socialista (número 25) la división que se apreciaba en el Gobierno Arias, algo que la historiografía ha confirmado claramente, ya que contaba con aperturistas convencidos, pero con un presidente en la duda permanente y que, en realidad, no pretendía nada más que remodelar el franquismo para hacerlo, pretendidamente, presentable, un ejercicio llamado al fracaso. Pero también el aperturismo que podría representar Fraga era extremadamente moderado y muy lento.
Si hacemos un recorrido por las distintas redes podemos apreciar un considerable aumento de mensajes vinculados a que los usuarios reflexionen, eso sí, poco y rápidamente, sobre el hecho de que de forma individual pueden progresar en sus vidas extraordinariamente siguiendo determinados consejos y enseñanzas de todo tipo en sus vidas personales, familiares, profesionales y sociales, hasta en el ocio y la forma de vestir, comportarse o relacionarse con los demás. En píldoras rápidas pero muy llamativas se lanza ese mensaje machaconamente y se anima a seguir en esas redes a quienes ofrecen las fórmulas del éxito para ampliar conocimientos y continuar aprendiendo, además, sin el esfuerzo de leer libros, como aquellos de la “autoayuda” del pasado.
La OIT empezó a interesarse por las condiciones laborales en las empresas del cine en la segunda mitad de los años veinte. Comenzaron a estudiar la dimensión de dicha industria. El capital invertido a finales de dicha década podía alcanzar los 4.000 millones de dólares y casi la mitad de esa cifra solamente correspondía a los Estados Unidos, cuya industria se encontraba entre las principales del país. Después venían los distintos estados occidentales europeos, destacando mucho Francia, además del Reino Unido y Alemania. En el último de estos países había una sociedad que por sí sola poesía 45 millones de marcos.
En febrero de 1932 el Museo Municipal de Madrid inauguró una nueva sala, dedicada monográficamente a la porcelana de la Fábrica del Buen Retiro. El periódico El Socialista se hizo eco de esta noticia cultural de la mano de un personaje al que hemos acudido muchas veces a la hora de tratar la preocupación socialista por la cultura en tiempos de la República, Emiliano M. Aguilera.
Si en una entrega anterior estudiamos cómo la destacada intelectual y socialista María de Lluria arremetía contra el cine de su tiempo por aburrido y, sobre todo, contra el cine sonoro, hoy planteamos una posición distinta desde la figura del químico, geómetra, escritor, periodista y con preocupaciones socialistas, Julián Gil Montero, en las mimas páginas de El Socialista, pero en su número del 3 de abril de 1932.
Durante el siglo XIX no hubo muchos políticos ni pensadores de relevancia, en principio, que abogaran por el establecimiento de una política colonial hacia Marruecos, con algunas excepciones. El político que más destacó en este sentido fue Juan Donoso Cortés que planteó la cuestión hacia 1847 en relación con la discusión sobre la política exterior española.
Los personajes en la Historia son complejos. No estamos descubriendo nada con esta afirmación, pero queríamos empezar así este apunte de opinión para plantear que conviene siempre poner distancia sobre los mismos, aunque es complicado si aún viven, aunque ya no tengan protagonismo decisivo en el devenir de los acontecimientos.
En varias ocasiones hemos traído materiales históricos sobre cómo los socialistas se sentían revolucionarios en las primeras décadas del siglo XX. Regresamos a la cuestión y con un texto que abría el número del 18 de mayo de 1900 en El Socialista, y con el significativa de “Somos revolucionarios”.
La organización obrera obtuvo un triunfo al final del invierno de 1930 en Rentería frente a la patronal de la nueva empresa papelera del “Oarso”.
Nos nos hemos podido resistir a glosar en las páginas de El Obrero un artículo con el título “Filosofando” que María de Lluria publicó en la sección de cines de El Socialista, en el número del 25 de mayo de 1930 sobre el cine sonoro. No dejaremos de insistir en la necesidad de entablar un estudio monográfico sobre el papel de la prensa socialista española en relación con el cine en los años treinta, justo cuando se estaba convirtiendo en un ocio masivo.
El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.
Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.
*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..