Sobre los problemas del salario mínimo agrícola en el Reino Unido en los años veinte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En el año 1924 en el Reino Unido se adoptó una ley relativa a los salarios mínimos de los obreros agrícolas, ordenando la creación de oficinas de salarios regionales, así como de una oficina nacional.
La ley había sido planteada por el Gobierno laborista y establecía un estricto régimen porque exigía la sanción de todos los tipos de salarios por la oficina nacional. Eso evitaría la aprobación regional de salarios muy bajos en las regiones y localidades donde la organización obrera fuera débil. Pero los liberales combatieron esta ley y al final hacia 1927 estaba en vigor una legislación que no contemplaba la condición laborista que hemos explicado.
La consecuencia era que los sueldos medios mínimos de un obrero agrícola ordinario no pasaban de 31 chelines y 8 peniques semanales, es decir, eran muy bajos. Pero, además, los patronos habían emprendido una campaña para reducir más los salarios. Se exigía una reducción del 10% sobre los salarios de los hombres, la prolongación a cincuenta y cinco horas de trabajo (era de cincuenta y dos en verano y de cuarenta y ocho en invierno) de trabajo semanal, y que la ley de los salarios mínimos no se aplicase a los obreros ocasionales ocupados menos de un mes. Además, querían que el salario de las trabajadoras entre catorce y dieciocho años se fijase en 4 peniques, y para las menores en 3 peniques. Debemos recordar que el salario mínimo vigente para los trabajadores era de 36 chelines por semana, y el de las mujeres mayores de 18 años era de 6 peniques por hora, y de las menores de 5 peniques.
Los trabajadores, por su parte, exigían que se incluyese en la ley lo establecido por los laboristas.
El periódico obrero británico por excelencia, el Daily Herald insistía en la extensión de las atribuciones de la oficina nacional y que se estableciesen sindicatos poderosos como en la industria.
Las leyes de salarios mínimos constituían un importante punto de partida y un medio excelente pero era el movimiento sindical era muy necesario para exigir su cumplimiento o reforma en favor de los trabajadores.
Hemos trabajado con el número del 22 de septiembre de 1928 (6121) de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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