El PSOE sobre la división del Gobierno Arias
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Partido Socialista fue constantemente muy crítico con el Gobierno Arias en 1976.
El PSOE en este contexto denunció en mayo de ese año, en El Socialista (número 25) la división que se apreciaba en el Gobierno Arias, algo que la historiografía ha confirmado claramente, ya que contaba con aperturistas convencidos, pero con un presidente en la duda permanente y que, en realidad, no pretendía nada más que remodelar el franquismo para hacerlo, pretendidamente, presentable, un ejercicio llamado al fracaso. Pero también el aperturismo que podría representar Fraga era extremadamente moderado y muy lento.
Pero vayamos a lo que explicaba el Partido Socialista.
La crítica partía de la famosa cena coloquio en el Club Siglo XXI que había protagonizado Areilza, el ministro de Asuntos Exteriores que, como es sabido, era un aperturista convencido. En el acto había lanzado una idea que los socialistas consideraban que debía ser tenida en cuenta, al menos como un punto de partida para “proceder a la necesaria clarificación”.
El concepto clave era, precisamente, ese, el de la clarificación en un momento en el que unos hablaban de ruptura, otros pretendían reformar para conservar y todos se reclamaban como demócratas de toda la vida.
Los socialistas calificaban a Areilza como un hombre del régimen desde sus inicios, distanciado después, con contactos con la oposición democrática en ocasiones, y en el presente ministro reformista y hombre de confianza del rey. Y Areilza había hablado de pacto nacional.
Pero las preguntas eran, ¿con quién?, ¿sobre qué? Y ¿para qué? Además, no se sabía en nombre de quién hablaba, ¿lo hacía a título personal?, ¿cómo ministro del Consejo de Ministros, ente colegiado?, ¿o lo hacía en nombre del monarca?
Cada supuesto merecería una consideración distinta, pero unas bases de discusión idénticas, esto es, democracia y libertad.
En realidad, el problema partía de que en cualquiera de los casos existía una discrepancia clara entre lo manifestado en dicho acto y lo que se había escuchado del presidente del Gobierno.
El concepto de pacto nacional se encontraba muy lejos del tono beligerante y despectivo de Arias Navarro, lo que hacía sospechar que Areilza no hablaba en nombre del Gobierno, algunos de cuyos miembros, por lo demás, se expresaban al hablar de la democracia y los partidos por algo que habría de pasar porque estaría de moda.
Lo que se estaba manifestando claramente eran unas graves divergencias en el seno del Gobierno, entre un sector que se podría calificar de reformista y otro de inmovilista.
La discrepancia, “si es que la hay”, era grave, necesitaba una rápida clarificación y seguida de una necesaria dimisión, ya que alguien mantenía una línea no unánimente compartida por el resto de los miembros del Gobierno.
En relación con el pacto, los socialistas exigían que las partes que habían de llevarlo a cabo se identificasen. Una de ellas, es decir, la oposición democrática, no lo necesitaba porque estaba legitimada por los años de exilio, clandestinidad e ilegalidad, pero esa parte, precisamente, no veía muy claro quién estaría enfrente ni a quien representaba. Por eso, era imprescindible la identificación, aunque el pacto no se consumase, con la finalidad de que se clarificase el panorama político del país.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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