Mecánica cuántica. Incertidumbre en Copenhague. III
En su búsqueda de una interpretación física de la mecánica cuántica y, lo que la teoría revela sobre la naturaleza de la realidad atómica, Werner Heisenberg se hallaba absolutamente comprometido con las partículas, los saltos cuánticos y la discontinuidad. El aspecto dominante de la dualidad onda-partícula era, para él, el corpuscular. Y no estaba dispuesto a asumir nada, que se asemejase, ni siquiera remotamente, a la interpretación de Schrödinger. Pero para horror de Heisenberg, sin embargo, Niels Bohr, quería “jugar con ambos esquemas”. A diferencia del joven alemán, él no se hallaba comprometido con la mecánica matricial y, jamás se había sentido atraído, por ningún tipo de formalismo matemático. En su intento por demostrar conceptos cuánticos, como la dualidad onda-partícula, estaba más interesado en la comprensión del contenido físico de una idea, que en la formulación matemática de la misma. Bohr creía en la posibilidad de hallar un camino, que permitiese una descripción completa, de los procesos atómicos, en la que simultáneamente coexistieran partículas y ondas.
- Publicado en Tribuna Libre