Monty. 1066. En Falaise. VI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
En mayo de 1875, estalló la gran rebelión de los cipayos en la India, cuando Robert Montgomery (el abuelo) se encontraba en Lahore, en Punjab, y se enteró por telégrafo, que los insurrectos entraban en Delhi. La revuelta se extendería a no tardar a Lahore y, Robert decidió atacar antes. Como subgobernador de la provincia, se hizo con el control de la localidad, desarmando a la guarnición indígena. Así el Punjab permaneció tranquilo y, dos años más tarde, Robert fue recompensado en Londres con una condecoración y, el agradecimiento de las dos Cámaras parlamentarias. Continuó, hasta edad muy avanzada, al mando de esa provincia poblada por 60 millones de habitantes y, murió en 1887, dejando como principales recuerdos un busto de mármol, que se conserva en Londres, en el Departamento de la India y, un modelo de instalación para el riego de la localidad de Montgomery, en la India.
Unos diez años después de la insurrección, a Robert le nació un segundo hijo. Fue Henry Montgomery, padre de nuestro mariscal. Toda la vida de Henry Montgomery, estuvo impregnada de una singular dulzura y santidad. Fue eclesiástico por vocación, siendo educado e instruido desde sus primeros años por la Iglesia. Pero en él había algo más que una mera observancia, de los preceptos religiosos. Estaba dotado de un gran don de gentes, de una amabilidad e indulgencia, que hicieron que se siguiese hablando con devoción de él, mucho tiempo después de haber muerto. Hay un gran parecido facial, entre el Mariscal Montgomery y su padre; pero los ojos del último eran más dulces y, su figura reflejaba un aire de decoro y de dignidad victoriana en sus maneras, que nunca se transmitieron a su hijo. Gozó de extraordinaria influencia en su tiempo. Fue muy querido en su Iglesia y, toda su existencia discurrió, con arreglo a la más estricta austeridad moral. Sin embargo, algo que quizá se insinuaba, en las líneas alegres de su boca, le salvó de la rigidez y frialdad eclesiásticas, lo que hizo que sea recordado, más como un amable “gentleman”, que como prelado anglicano.
Henry escribía bien. Más adelante, cuando transmitía a sus hijos su concepto del infierno, insistía en una idea: “Procedéis de una familia de ‘gentlemans´. Sabéis que esa palabra no significa un mero refinamiento exterior, sino un espíritu formado y noble, para el cual todo lo deshonroso, ruin e impuro, debe ser execrable e indigno”.
Henry no brillaba en sus estudios. Le gustaban los deportes, con mayor pasión que la que corresponde a un estudiante. Sir Robert era indulgente con él, pues la familia se encontraba en situación francamente próspera. Henry fue enviado a Harrow, donde muy pronto ascendió a la categoría, de capitán de los equipos de fútbol y criquet. A los 18 años, cuando tenía la edad necesaria, para poder ingresar en Cambridge, era alto, tierno, afectuoso, impresionantemente bien parecido y, claro está, ante él se abría una brillante carrera. Se licenció en Ciencias Morales.
En 1871 Henry, a la edad de 24 años, fue ordenado en la catedral de Chichester. Por entonces, estaba muy en boga en Inglaterra el doctor Farrar, como predicador popular y, como autor de libros de formación moral. El escribir y predicar constituían las dos pasiones de su vida. Sabía excitar al auditorio. Suscitaba emociones parecidas, a las que despertaba Dickens, en sus lecturas públicas. Y pronto, sus libros “St. Winifred y Eric, or Little by Little” se esparcieron por todo el mundo de habla inglesa. Su “Life of Christ” se convirtió en un libro modelo. Murió, según se dijo, víctima de su obsesión por la escritura.
La casa del doctor Farrar, era un lugar hospitalario, y sus vicarios siempre eran bien recibidos. Mientras Farrar escribía en el gabinete, sus libros y sermones, sus cinco hermosas hijas, entretenían a los visitantes. Cuatro de ellas se casaron con clérigos. La tercera, Maud, de catorce años de edad, todavía estudiante, pasó a ser la novia de Henry Montgomery.
Pues eso.
Continuará
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.